El viaje de vuelta de Celedón hacia la rutina

Celedón vuela hacia la torre de San Miguel. / Jesús Andrade

Las fiestas terminan con la subida del símbolo festivo hasta la torre de San Miguel. Unos días que se han visto empañados por los cuatro casos de abuso y agresión sexuales registrados en Vitoria

EL CORREO

Y Celedón voló de vuelta a la torre de San Miguel. Así termina el relato de los cinco días de fiesta que han inundado Vitoria y la vuelta a la rutina. Unos días llenos de jolgorio, risas y diversión que, eso sí, se han visto empañados por los cuatro casos de abuso sexual que se han registrado en Vitoria durante La Blanca 2018. Habrá que esperar 360 días hasta que el aldeano de Zalduondo retorne a la capital alavesa y saque a los ciudadanos de su rutina diaria, pero en el que el mensaje de rechazo a cualquier tipo de ataque sexista debe perdurar y ampliarse entre los vitorianos.

Las fiestas nacieron con un inequívoco mensaje de rechazo a la violencia machista y se despidieron anoche empañadas por cuatro presuntos casos de ataques contra mujeres -tres sexuales y uno doméstico-. Desde las instituciones se invitó a la ciudadanía a reivindicar el 'No es no' en el Chupinazo y el mismísimo Gorka Ortiz de Urbina (Celedón) se sumó a la campaña de sensibilización con un paraguas morado, el color del respeto y la igualdad que se hizo notar la tarde del 4 de agosto.

Sin embargo, la sinrazón ha desoído tantas voces que claman contra los abusos a las mujeres. Tres se han sucedido durante los dos últimos días de La Blanca, una agresión sexual entre menores en La Florida, un episodio de tocamientos en Siervas de Jesús y un caso de violencia doméstica en Salburua. Como consecuencia de ellos han sido detenidos y puestos a disposición judicial un menor y dos hombres de 47 y 26 años, respectivamente. Toca recapacitar.

La plaza de la Virgen Blanca volvió a llenarse para despedir a Celedón.
La plaza de la Virgen Blanca volvió a llenarse para despedir a Celedón. / Jesús Andrade

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