Una feria en claro declive

Altuna y Zabaleta ganaron 22-13 a la pareja compuesta por Ezkurdia y Rezusta./Iosu Onandia
Altuna y Zabaleta ganaron 22-13 a la pareja compuesta por Ezkurdia y Rezusta. / Iosu Onandia
Tino Rey
TINO REY

La feria de La Blanca de Pelota a mano profesional ha entrado en un claro declive. Puede que estemos entrando ante el final de una época. Ha llegado, por tanto, la hora de la reflexión por parte de todos e intentar frenar esta erosión.

Los aficionados han dado la espalda. La respuesta ha sido paupérrima. Un ejemplo. En la final del Torneo de Parejas disputada el jueves por la tarde, en el único día que el sol no pegó fuerte e invitaba al personal a refugiarse en el templo del Ogueta, se registró la peor entrada de la historia.

¿Causas del fracaso? Muchas. Está fuera de lugar el caos del horario que imperó en las programaciones, con propuestas a la tarde o noche, que solo sirven de despiste para el personal. Parece ser que la Liga de Empresas es la responsable del desbarajuste. Por tradición los festivales se han disputado de noche y así debería ser.

Otras cuestión. La pelota a mano profesional es la gran olvidada por parte del Ayuntamiento de Vitoria. El equipo de gobierno subvenciona muchos tipos de actividades. Sin embargo, esta feria, con más de un siglo de vida, no entra en sus planes. No voy a citar a las entidades y sociedades que reciben una suculenta ayuda con el fin de dar colorido a las fiestas. La pelota no, queda completamente al margen.

En lo estrictamente deportivo los honores se los llevó Jokin Altuna, que fue elegido el pelotari más distinguido del Torneo de la Blanca, y junto a Zabaleta, se impuso en la final (22-13) a Eskurdia y Rezusta. El de Amezketa llevó a cabo todo un alegato de buen juego y estilo. Siempre estuvo muy cómodo en la cancha y firmó tantos para enmarcar. Es sin lugar a dudas el pelotari de moda. El número uno en la actualidad.

Zabaleta fue de menos a más. Los tres primeros tantos los falló con estrépito. Según fue peloteando se asentó y soltó unos pelotazos desgarradores. Estuvo muy atento a la hora de bajar a los cuadros cortos en el momento que su compañero dejó al descubierto sus defensas. Y en el cómputo general estuvo correcto y peloteador.

Ezkurdia fue un espejismo del delantero por todos conocido. Esta vez no llevó lubricante en sus manos y la pelota le salió lenta de sus poderosos brazos. Soltó alguna volea al 'txoko', marca de la casa, y no hizo mucho más ruido. Rezusta tuvo de todo. Bueno y malo. Hubo momentos que conquistó la zaga, pero su rival de turno en los cuadros largos le amargó la tarde.

En cuanto a los vaticinios de los hombres de la apuestas, que prosiguen a la baja, acertaron en casi todos los partidos. Y no quiero pasar por alto la buena impresión que me causó un joven neoprofesional que hizo la presentación en el Ogueta. Se trata de Eskiroz. Un navarro estilista y que es una fiel fotocopia de Abel Barriola.

 

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