Tres médicos cooperantes serán los chupineros de La Blanca 2019

Imanol Vega, Adela Fonseca y Francisco Granados junto al alcalde./Rafa Gutiérrez
Imanol Vega, Adela Fonseca y Francisco Granados junto al alcalde. / Rafa Gutiérrez

El traumatólogo Imanol Vega, la enfermera Adela Fonseca y el ortopedista Francisco Granados serán los protagonistas del arranque festivo

Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

«El encendido de la mecha y el estruendo se interpretará como un inmenso gracias surgido de todos los cooperantes». Con estas palabras agradecieron el traumatólogo Imanol Vega, la enfermera Adela Fonseca y el ortopedista Francisco Granados, su elección como protagonistas de uno de los grandes momentos de los festejos de la capital alavesa, el Chupinazo. Los tres profesionales sanitarios serán los encargados de dar la bienvenida a Celedón el próximo 4 de agosto a las 18.00 horas.

Este lunes se reunieron en la Balconada de San Miguel junto al alcalde Gorka Urtaran que reivindicó la labor solidaria que desarrollan estos profesionales del ámbito sanitario. Desde hace una década dedican tres semanas en Bolivia y Benín a atender a una población sin recursos afectada por graves problemas de salud. La elección de los chupineros corresponde este año al grupo municipal PNV. Esta labor desinteresada es, en palabras del alcalde, un orgullo para Vitoria porque «demuestran una solidaridad y generosidad sin límites».

«Sacrifican su tiempo libre y vacaciones para atender a personas que sin la labor de estos cooperantes seguirían con graves problemas de salud», señaló Urtaran que ha elogiado a estos profesionales «admirables» a los que les mueve la vocación de todo.

El traumatólogo Imanol Vega agradeció en nombre del trío la elección. «No hay mayor honor», afirma este tolosarra que se siente «gazteiztarra de adopción» y lleva más de 30 años en la capital alavesa. «De las misiones nos traemos mucho más de lo que llevamos». La ayuda la llevan a cabo de la mano de la asociación que ellos mismos han creado, la Asociación de Ayuda en Traumatología y Ortopedia (ADATO) y otras organizaciones no gubernamentales como Denok Osasunaren Alde (DOA) o Les énfants du Noma. Junto a ellas prestan atención a enfermos que padecen malformaciones, amputaciones, fracturas o carencias en la alimentación, uno de los grandes problemas en Benín.

En más de una década como cooperantes han visto cómo la solidaridad ha levantado escuelas, pabellones quirúrgicos o programas de detención del cáncer de mama. «Se salvan vidas también con la prevención», reivindican.

Aunque también se enfrentan a dificultades, sobre todo por la falta de medios, siempre hay «un plan a, b, c y todo el abecedario». Al final de lo que se trata es de mejorar la salud. «Solo tratamos casos que sabemos que podemos solucionar».

Entre las experiencias más gratificantes que han vivido recuerdan nombres propios. Como la historia de Danielito, un niño boliviano de nueve años que sufría amputaciones de nacimiento y pudo volver a andar gracias a las prótesis de Francisco Granados. «Sus padres y todos los cuidadores llorábamos de alegría cuando le vimos andar». Ahora los tres profesionales sanitarios dan el pistoletazo de salida para que las fiestas de La Blanca echen a andar con la solidaridad como ejemplo.