La bajada más 'green' se despide de las latas

Un equipo de 120 operarios dejó limpia la plaza de la Virgen Blanca en 45 minutos. /RAFA GUTIÉRREZ
Un equipo de 120 operarios dejó limpia la plaza de la Virgen Blanca en 45 minutos. / RAFA GUTIÉRREZ

Los vitorianos cuidan de su ciudad con el vidrio totalmente desterrado y más envases reutilizables

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Celedón había pedido una bajada limpia y, aunque aún quede mucho por mejorar, ha obtenido un resultado mejor al de años anteriores. El suelo de la plaza de la Virgen Blanca es un medidor para detectar el respeto a los controles instalados en las afueras de la plaza hace tres años, y esta tarde ha terminado libre de latas, sin rastro del peligroso vidrio y más sencilla de transitar.

«Aquí la gente siempre recicla y todos los cambios en favor de la sostenibilidad nos parecen bien, este año hemos ido un poco más allá», valoraban Paula, Estefanía, Siomara y Brian. Ante la prohibición de introducir tapones en la plaza, este grupo de amigos de la universidad optó por colocar globos de agua inflables en la punta de sus múltiples botellas de kalimotxo. «Es cierto que consumimos más plástico durante la bajada, pero se recicla y aporta más seguridad», afirmaba Siomara.

Andrea, Uxue, Saioa yAnne, un grupo de amigas de Sansomendi, protestaba ante la prohibición. «Los tapones tampoco hacen daño, al final van a conseguir que la gente no traiga bebida», señalaban. En su caso, no llevaron ni una botella de agua consigo – «ya nos rociarán los bomberos»–, pero las agradables temperaturas de 25 grados no hicieron necesario el gran dispositivo desplegado el año pasado para hacer frente a las lipotimias a base de manguerazos.

Los 42 voluntarios de Egibide que han velado por el cumplimiento de las normas junto a la Policía Local y la Ertzaintza han vivido la jornada con relativa tranquilidad. «La gente ya ha interiorizado que no puede traer latas y ni siquiera intentan acceder con vidrio. Muchos se acercan con alguna pistola de agua», resumían Leire Sojo y Maialen Ruiz de Azua, que se estrenaban en esta actividad, en el control de la calle Prado. En General Loma, Raquel de la Peña preguntaba dónde conseguir una de las botas verdes reutilizables tan populares en años anteriores. «Llevo 20 años en España y es la primera vez que vengo a la Bajada, quiero pasar un buen rato con mi hija», sonreía esta dominicana.

María Carmen Cidoncha y Ricardo Sáez fueron algunos de quienes se han animado a acercarse a la plaza con uno de los 100.000 vasos reutilizables repartidos por el Ayuntamiento y la Fundación Vital. «Los hemos cogido en el Cacao y están muy bien, ya era hora de copiar una medida que funciona bien en otras ciudades, es más sostenible», celebraba la pareja. Habían conocido este sistema en Francia y piensan hacer uso del vaso «hasta que se nos pierda». No obstante, jóvenes como Adriana y su amiga María descartaron la idea por una cuestión «de volumen». «Entra mucha menos bebida y pensamos que podríamos usar el tapón, así que nos inclinamos por la botella», reconocían estas dos chicas que, sin saberlo, eludieron uno de los diez controles al entrar con sus tapones.

Prioridad a las botellas

«¿Tenéis idea de lo que cuesta meter seis latas de cerveza en una botella?», exclamaba Jon Barruso mientras procedía al intercambio de envases sobre un banco. «No tener que mirar al suelo para esquivar los cristales es un alivio, pero hay un poco de postureo con la Bajada. Vitoria debería ser más sostenible todo el año», animaba el joven. A diferencia de la gran cantidad de heridos de otros años, esta tarde sólo ha habido cinco traslados por caídas y siete heridas por roces accidentales. Unos metros más allá, Cristina Temprano vertía unas cervezas en un vaso de plástico junto a Jorge Rodríguez, llegado desde Asturias. «Hacía mucho que no venía a la Bajada y ha mejorado mucho, pero como es domingo no hemos podido comprar envases de plástico en el súper», lamentaban. Pese a todo, el aumento de contenedores y de la concienciación permitió a Celedón vivir su bajada más 'green' hasta la fecha y facilitó el trabajo de las brigadas de limpieza.

«Ahora nos falta reducir el uso de plástico»

En cuanto Celedón terminó su trayecto a la balconada, una brigada con más de 120 operarios de limpieza y 20 máquinas se afanó en conquistar el corazón de la plaza. Las barredoras, baldeadoras, excavadoras y contenedores se abrieron paso entre grupos que aún bailaban con altavoces portátiles, pero lograron dejar la plaza como nueva en 45 minutos. Ana y Espe López, hermanas y amantes de las fiestas de La Blanca, tenían opiniones divididas sobre la sostenibilidad de la bajada. «Estoy encantada con la prohibición de los tapones, por fin he podido mirar a Celedón sin que me cayeran cosas en los ojos», celebraba Ana. Esperanza se mostraba más crítica con el comportamiento de los asistentes. «Parece que hay una doble moral, nos pasamos todo el año rehuyendo del plástico y parece que todo vale el día 4. Tenemos que hacer algo para reducir el uso del plástico», reclamaba. Lo cierto es que los seis contenedores de 3.200 litros de capacidad instalados en las inmediaciones -el quintuple de capacidad que el año anterior- terminaron llenos y serán procesados como es debido. Y aunque Celedón ya esté en la ciudad, el dispositivo especial de limpieza continúa desde mañana mismo a partir de las 5.00 para poner a punto las calles para el Rosario de la Aurora, que arranca dos horas después. Además, los 120 profesionales armados con escobones trabajarán para devolver a Vitoria su aspecto original hasta el 24 de agosto.