¡Viva la tortilla de patatas!

¡Viva la tortilla de patatas!

Una ración, elaborada con patata cocida, cebolla pochada y muy poco aceite de oliva, puede ser un completo y sano alimento, especialmente si, como cena, se acompaña de una ensalada

FERMÍN APEZTEGUIA

Si es usted de los que cree que la tortilla de patatas resulta deliciosa, pero no aporta nada para su salud, se equivoca, al menos en parte. Está tan buena, que la mayoría de los vascos (47%) la considera como la más deliciosa de las recetas caseras, por encima de la paella (32%) y las croquetas (27%), según una encuesta realizada por la empresa de aceites Carbonell. Pero, además, hecha como los cánones mandan, puede convertirse en un completo y sano alimento, que aportará a nuestro organismo sustancias de alto valor nutricional. No abuse de ella, en el sentido de que no es un pintxo o un plato como para degustar todos los días; pero disfrútela sabiendo que, si la elabora como nos cuenta la nutricionista Anabel Tueros, del hospital San Juan de Dios, de Santurtzi, no es pecado, sino virtud. Tome nota.

«No me extraña que tenga tanto éxito, porque no sólo entra dentro de nuestra más popular gastronomía, sino que además, resulta muy fácil de elaborar», explica la especialista. Desde el punto de vista nutricional, la buena, la básica, es la que se prepara con patata, huevo y cebolla. Ha leído bien, con cebolla.

Contra el infarto y la gripe

No es cuestión de entrar en el clásico debate. Que si le gusta sin ella, adelante, no pasa nada; más allá de que se perderá usted una fuente de minerales fundamentales para nuestra dieta como son el potasio, fósforo, selenio, magnesio y calcio, además de mucha fibra. Dicho de otro modo, quitar la cebolla a una tortilla supone tanto como eliminar del plato una protección natural contra las enfermedades vasculares, un potente bactericida (maravillosa contra la gripe) y un remedio natural con alto poder diurético, digestivo y depurador.

La patata suele presentarse, a menudo como un simple quitahambres, un matagusanillos con apenas valor nutricional. Es falso. El tubérculo patatero contiene hidratos de carbono complejos, como almidón, y proteínas de alto valor biológico, que lo convierten en una potente fuente de energía. Y, en tercer lugar, el huevo, que es la vida misma, la quintaesencia de la despensa, el alimento natural más saludable que existe, superado sólo por la leche. «Aporta prácticamente todos los nutrientes que podemos consumir. Lo que tiene es que durante décadas ha sido el patito feo del cuento, pero hoy se sabe que tiene mucho colesterol del bueno», recuerda Anabel Tueros.

¿Cuál es el problema de la también conocida como tortilla española? Su único pega es que constituye una importante ingesta de calorías, en torno a las 250 en una ración tipo, que es la del clásico triangulito de un pintxo. La dieta diaria de un hombre, como norma general, debería rondar las 2.500 calorías al día y la de una mujer, 2.000. No se preocupe, que la cosa tiene remedio. Una manera de conseguir una tortilla más ligera y tan rica consiste en cocer la patata en agua, en lugar de freírla en una piscina de aceite, por muy virgen extra que sea. Otra alternativa es cocerla al vapor en el microondas, pero es mejor hacerlo en un cazo con agua al fuego.

Con una ensalada, una cena fantástica

Una cebolla pochadita en poco aceite y unos buenos huevos harán el resto. Después, fríala con la menor grasa posible, justo para marcar la sartén y listo. Añadirle un poco de pimiento verde, tomate y otras verduras pueden estar bien, mejor al menos que un relleno de queso o surimi, más insano y pesado.

Precaución: Consumirla como tentempié a media mañana con un café puede parecerle fantástico, pero es un error. Una innecesaria bomba calórica para un momento en que le vendrá mejor una pieza de fruta. El consejo es disfrutarla en la cena, acompañada de una buena ensalada. Y, eso sí, bien cuajada, ni del todo hecha ni que se desparrame el huevo. Mmm...

 

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