Senda Berria (Vitoria): Lo mejor es compartir

Tataki de atún rojo./Blanca Castillo
Tataki de atún rojo. / Blanca Castillo

Una carta corta pero rica y variada contenta a todos los paladares por su mimada selección del producto

JOSEBA FIESTRAS

El reconocido hostelero vitoriano José Miguel Cortázar decidió hacerse en julio de 2015 con la cafetería Senda, un local enclavado en un entorno muy especial de Vitoria-Gasteiz. En la confluencia de las calles Florida, Ramón y Cajal y Paseo de la Senda, frente al parque de La Florida, este pequeño establecimiento requería un cambio radical, y así se lo dieron. La madera manda en el nuevo Senda. Por fuera y por dentro. El acogedor Senda Berria tiene una luz especial, que hace que aquí el tiempo se pase volando.

Senda Berria (Vitoria)

Dirección
Paseo de la Senda, 1.
Teléfono
945231007.
Web
www.sendaberriavitoria.com.
Precios
Carta: 35/40 €.

Cuando hablamos con Josemi, le pillamos haciendo chipirones a la plancha, un manjar que bordan. Pero a los mandos de la cocina está Hasnae, de ascendencia marroquí, una mujer con mucha experiencia en el trato al producto de temporada y de kilómetro 0. Porque en la filosofía de este restaurante está presente la atención a cada detalle en la selección de los productos, la elaboración y, por supuesto, el trato. Tanto su encargado como el personal se vuelcan con cada cliente para ayudarle a descubrir su carta. No es muy extensa. El equipo de cocina se ha encargado, dadas las limitaciones de la cocina, de que sea lo suficientemente variada y rica como para contentar a todos los paladares, pero sin que se sobrecargue y haya problemas de esperas innecesarias. Así, podemos comenzar con una ensaladilla rusa o un jamón ibérico cortado a cuchillo, y continuar con un revuelto de bacalao o unas estupendas carrilleras ibéricas al vino tinto.

Manuel y Josemi Cortázar, con la cocinera Hasnae, están al frente de Senda Berria.
Manuel y Josemi Cortázar, con la cocinera Hasnae, están al frente de Senda Berria. / Blanca Castillo

Pero lo mejor de este establecimiento es compartir. Así podemos dar cuenta de las sorpresas que nos depara su cocina. Por ejemplo, con la ensalada de pimientos asados, ventresca de bonito y aliño de tapenade o el carpaccio de atún rojo o de solomillo. Las gambas a la plancha y los raviolis de foie con salsa de hongos tienen una legión de seguidores, lo mismo que las croquetas caseras de jamón o las rabas de calamares a la romana, en su punto de finísimo rebozado. Ofrecen taco de vacuno laminado o presa ibérica con pastel de patata y trufa, dos delicias que cocinan como nadie. No en vano, Cortázar fue un refente en carnes y asados en la ciudad con su recordado Asador Iradier. En cuanto a los postres, sobresalen la torrija, la leche frita y el arroz con leche, pero muchos nos decantamos por la tabla de cuatro quesos con nueces y membrillo que te indican cómo degustar, del queso más suave al más fuerte. Todo un manjar de nuestra tierra.

 

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