Seis décadas de buen oficio en el Begoña (Gorliz)

La merluza con chipirones es uno de los platos más demandados del local,/MAITE BARTOLOMÉ
La merluza con chipirones es uno de los platos más demandados del local, / MAITE BARTOLOMÉ

El local cercano a la playa es una buena elección para los amantes del recetario clásico

TXEMA SORIA

Han pasado casi seis décadas desde que la pareja formada por Martín Uribarri y Begoña Oleaga, excelente guisandera, abrieron las puertas del Begoña, que en estas fechas estivales debería ser un lugar de visita obligada. La historia de este restaurante comienza como la de otros muchos locales en el País Vasco. Al principio era un merendero con grijo en el suelo rodeado de unos plataneros que disponía de bancos corridos, al que se acercaban los pescadores del entorno con sus capturas, (besugos, bonitos o sardinas) para que los cocinara Begoña Oleaga. A eso se sumaban, para que las comidas o meriendas fueran inolvidables, tortilla de patata, chorizo frito o chipirones.

Begoña (Gorliz)

Dirección
Landabarri Estrata, 1.
Teléfono
946770973.
Carta
35 euros.

Con el paso del tiempo aquel primer local se convirtió en un restaurante de referencia en la comarca, con un comedor interior con capacidad para 70 comensales y dos terrazas exteriores, en las que pueden comer o cenar otras 70 personas.

A principios de los 90 se hicieron cargo de la gerencia del local Martín Uribarri Oleaga, hijo de los fundadores, y su mujer, Nekane Santamaría, auxiliar administrativo, que ya en los años anteriores trabajó en el local. Nekane es una cocinera que conoce a fondo las bases del recetario tradicional y ha aprendido casi todos los secretos de la cocina de la mano de su suegra. El negocio lo llevan hoy sus hijos Mikel, que sigue la tradición familiar de dedicarse a los fogones, y Xabier, que atiende el comedor con gran profesionalidad y aconseja sobre los vinos, algunos de ellos muy novedosos.

En el Begoña se come estupendamente. Su cocina, que es la de toda la vida, sin tonterías, y se basa en productos de temporada, desde verduras compradas en caseríos del entorno, Lemoiz o Maruri-Jatabe, hasta pescados traídos desde el puerto de Ondarroa. Una buena comida puede comenzar con pimientos verdes fritos con sal de Añana, ensalada de bonito con tomate –muy sabroso– y aceite de arbequina, pulpo cocido a baja temperatura con puré de patata ahumada al pimentón y su emulsión, croquetas caseras de bacalao o jamón ibérico de bellota y, los sábados, domingos y festivos, arroz Begoña, con chorizo y pollo casero.

La cocinera Nekane Santamaría.
La cocinera Nekane Santamaría. / MAITE BARTOLOMÉ

Para continuar, conviene optar por la jugosa merluza de pincho a la romana con begihandis (el plato más demandado en el local), chipirones en su tinta y bonito con tomate, que está en su punto. Los carnívoros podrán elegir entre caracoles, callos con salsa vizcaína, carrillera de ibérico al vino tinto, uno de los nuevos platos de la carta, chuleta de ganado mayor o ternera asada a baja temperatura.

A la hora de los postres, flan de cuajada, tarta de queso deconstruida, que lleva galletas crumble en el fondo, salsa de queso y culis de fresa o tostada de pan.