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Restaurante

El retorno del sabor

Rabo estofado al tinto de Rioja sobre crema de patata./RAFA GUTIÉRREZ
Rabo estofado al tinto de Rioja sobre crema de patata. / RAFA GUTIÉRREZ

El local situado en pleno centro ofrece propuestas para todos los bolsillos basadas en el recetario de Alicia Tamayo al que se suman nuevas ilusiones

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Una ambientación cálida, un interiorismo clásico con muebles con solera (como el xixilu -ese mueble de madera noble tipo banco que se colocaba en la entrada de los caseríos y se utilizaba para comer, y en cuya parte inferior descansaban las aves- que preside la zona de picoteo) y colosales depósitos de cerveza a la vista del respetable, una gigantesca barra para recibir con fuste al visitante y varios comedores para almorzar con ganas y discrección.

Así es el Txertena, un flamante restaurante alojado en pleno centro de Vitoria al que han bautizado con la palabra en euskera que denomina al rabito de la boina. Y todo tiene un por qué. Alicia Cortázar y Óscar Herrero son los emprendedores que han abierto el negocio hostelero con mucha ilusión y las miras puestas «en todos los bolsillos». Y es que en el lugar manda el picoteo en la barra y los almuerzos con fuste en los comedores interiores. Ella es la hija de Alicia Tamayo, la recordada cocinera del Txapela, y su vástaga ha recuperado su recetario y vuelca ese espíritu tradicional en los nuevos fogones. Y de la ‘txapela’, se quedan con su ‘rabito’, o lo que es lo mismo, con ese espíritu de una madre que ha dejado huella en muchos platos.

'Txertena' (Vitoria)

Dirección
Manuel Iradier, 28.
Teléfono
945714237.
Cierra
Domingo noche y lunes todo el día.
No perderse
El ajoarriero con cola de cigala.

Pero es que, además, el lugar es el mismo que ocupaba hace unos años el Antiguo Felipe, y para no defraudar a sus fieles han recuperado esa atmósfera característica de un templo del buen yantar, sumando nuevas ilusiones y propuestas gastronómicas que engrandecen aún más al local. Cocina de mercado con toques vanguardistas es la filosofía del sitio, que rinde pleitesía al mítico Felipe.

«Trataremos de hacer una mezcla de ambos artes culinarios», explican a dúo los hosteleros. Platos como el ajoarriero con cola de cigala, los callos con pata de ternera o las patitas de lechal en salsa son algunas de las especialidades de la casa, en cuya carta también se hallan delicias como la ensalada de atún rojo con cuscus de chipirones o el carpaccio de pato con polvo de maíz tostado y parmesano.

Piruletas de bacalao

Estíbaliz Hierro, Ibai López y Txus del Val son los chefs de esta bella esquina de la calle Manuel Iradier, un trío que se ha curtido en los fogones de establecimientos como el Sagartoki, el Olarizu, el Caserón o el Andere. Además de una suculenta carta en la que destacan los productos más frescos del mercado, disponen de un menú del día en el que se puede escoger entre tres primeros y otros tantos segundos y, naturalmente, son tentadores sus pequeños bocados elaborados. Esas piruletas de bacalao o los clásicos pintxos calientes son para chuparse los dedos, sobre todo los fines de semana durante los cuales la barra derrocha creatividad en miniatura.

Lleva abierto solo unos días y ya cuenta con una parroquia fiel que piropea su buen gusto culinario. Uno de los alicientes del lugar son sus comedores privados, en los que una reducida comitiva puede alimentarse a gusto sin molestias externas. Acaba de nacer y el Txertena ya apunta maneras y los gourmets más exigentes ya alaban la energía positiva que desprenden sus responsables, que suplen el esfuerzo de los ‘primeros pasos’ con una rabiosa ilusión.

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