'Regi', un tesoro oculto en el centro de Urduliz

'Regi', un tesoro oculto en el centro de Urduliz
Ravioli de cebolla roja caramelizada con txipironcito a la plancha y caldo marino.

Las hermanas Somarriba llevan 20 años saciando el apetito de los vizcaínos con sus guisos sabrosos y potentes. Con buen producto y ese gusto de casa preparan ya su traslado a un local más moderno

JULIÁN MÉNDEZ

Ser hijas de un mayordomo de barco imprime carácter. Es una ley no escrita de la mar, pero que cualquier capitán (el 'viejo', como se le llama a bordo a sus espaldas) cumple siempre a rajatabla. No hay nada mejor que una cocina abundante y bien provista para mantener alta la moral de la tripulación. Iraide y Maitane Somarriba cumplen con creces ese mandamiento en Regi, la taberna que mantienen abierta desde hace 20 años en Urduliz.

Antes de visitar el local habíamos husmeado su página web para informarnos sobre el menú degustación (55 € con A mi manera, tinto joven de Benjamín Romeo) y sus platos. Había mucho dónde elegir (vieiras asadas, langostinos en tempura con gelé de limón, timbal de lomos de bacalao, tomate de parra asado, almejas en marmita, rape negro, merluza de anzuelo, milhojas de rabo, mollejas de cordero, manitas de txarri ibérico en bizkaina...) así que todo pintaba bien. Además, en la web se advertía de que habría además unos aperitivos. Miel sobre hojuelas.

Nos acomodamos y Julita, la camarera, nos preguntó si queríamos componer el menú por nuestra cuenta o lo dejábamos al criterio de las cocineras. Opté por esta opción. Y empezó el desfile... Una copita con crema de guisantes, focaccia de lomo con tomate concassé, crema de queso de cabra y albahaca, cuajada de foie con gelatina de moscatel, un bocado de salmón ahumado en casa, un vasito con caldo de cocido, pequeñas croquetas de chorizo y maíz, de gamba, de calabaza, jamón y hongos, una anchoa desespinada en tempura con mahonesa de piquillos... ¡¡¡Los aperitivos, pardiez!!! «Es mejor no contarlos», me diría luego la cocinera.

Y ahora empieza lo mejor

Habíamos pedido una copita de Predicador blanco y todo iba sobre ruedas. Crema de pochas donde nadan unos frescos berberechos, unas vieiras con rico txangurro y salsa holandesa hecha con huevo de caserío. Luego, un sabroso ravioli de cebolla roja caramelizada con un txipironcito a la plancha sobre fondo de caldo marino. Le sigue una croqueta de bacalao con salsa bizkaina. ¿Qué tal vamos?, pregunto. ¡Hay más! Llega una sonrosada pieza de merluza de pintxo coronada por su kokotxa sobre puré de azafrán y gel de hongos. Acabamos con cuatro hermosos medallones de ciervo acompañados de salsa de castaña, manzana y nabitos. De los dos postres, solo probamos la sopa de piña con helado. Con el café nos sacan un surtido de petit fours y un vasito de leche con vainilla. La caraba. Un menú-abundancia por 55 euros. Después de esto, algunos hosteleros deberían hacerse mirar los lanzazos que atizan con sus cuentas.

Las hermanas Maitane e Iraide Somarriba.
Las hermanas Maitane e Iraide Somarriba. / Pedro Urresti

Iraide Somarriba se hizo cargo del local junto a su hermana tras haber completado su formación en Martín Berasategui. Dos décadas en las que han trabajado codo con codo en una pequeña cocina que recuerda a la de un antiguo pesquero. Ahora Iraide y Maitane preparan su traslado a un moderno local junto al campo de fútbol de Urduliz con capacidad para 80 comensales y equipos de cocina de primer nivel. Allí las hermanas jugarán en otra división tras haberse batido el cobre como jabatas en un emplazamiento más que singular.

Es obligado hablar de la bodega del Regi, donde se nota la mano de Benjamín Romeo. Joyas para conocedores (los propios vinos de Bodega Contador y otros, a precios imbatibles) y caprichosos (un Pingus 2001 a mil leuros) junto a viejas añadas de Vega Sicilia. También curiosidades, como un vino elaborado por Manolo de la Osa (el gran cocinero manchego) y otras de las que es mejor no hablar... que, en este oficio, también hay que saber dejar cierto margen a la curiosidad.

Para las hermanas Somarriba debe comenzar ahora la tarea de aligerar sus salsas, de refinarlas un poquito y acercarse a paladares más universales. Por ahí deben ir los tiros para comerse el mundo...

Temas

Urduliz
 

Fotos

Vídeos