Punjab (Bilbao): Viajar a la India con el paladar

Adil Yousaf regenta este restaurante de Alameda Rekalde./ G. E.
Adil Yousaf regenta este restaurante de Alameda Rekalde. / G. E.

Este colorista restaurante llena Alameda Rekalde de aromas instensos y sabores especiados

GUILLERMO ELEJABEITIA

¿Cansados de la rutina? ¿Las vacaciones quedan demasiado lejos para empezar a soñar con ellas? Siempre se puede viajar con el paladar y de paso darle una pequeña sorpresa a nuestras papilas, ahítas de alubias, bacalao y filete con patatas. Sin salir de Bilbao es posible viajar a México, China, Italia, Senegal o Japón por menos de 20 euros. Hoy nos vamos a la región de Punjab, a caballo entre India y Pakistán, 'la tierra de los cinco ríos', de la familia Gandhi, de los sijs y del Templo de Oro. Bueno, allí o a un barrio de Londres, que es donde los emigrantes dieron forma a lo que hoy conocemos por cocina india.

Punjab (Bilbao)

Dirección
Alameda Rekalde, 24.
Teléfono
946419178.
Web
punjabindianrestaurantbilbao.
Menú del día: 9,95 €. Carta: 20 €.

Una de las claves que ha hecho de su gastronomía una de las más exportables del mundo es esa capacidad para forjar una aleación de las diferentes tradiciones culinarias que conviven en un país de 1.200 millones de habitantes y adaptarla a los paladares occidentales. Eso hace desde unos años el restaurante Punjab que regenta Adil Yousaf en plena Alameda Rekalde.

Su letrero destaca entre la grisura de la arteria bilbaína como un derroche de color y fantasía. El local resulta evocador, con sus paredes de bambú, sus lamparitas plateadas y sus estampas exóticas. Pero no se hagan muchas ilusiones, antes allí había un chino con prácticamente la misma decoración. Lo que no falta es la sucesión de vídeos clásicos de Bollywood en la televisión para crear ambiente.

Juego de contrastes

Los fines de semana se pone de bote en bote gracias a sus precios ajustados, pero entre semana, y aunque cuenta con un menú imbatible a 9,95, está relativamente tranquilo. Hay que tener arrestos para meterse entre pecho y espalda un cordero Vindaloo y pretender seguir con la jornada. En la carta se desgrana el repertorio de guisos clásicos que han dado fama a la cocina india, desde el celebérrimo tikka masala, el pollo Korma o el cordero Madras, y que podemos encontrar en restaurantes de todo el mundo.

Pakoras.
Pakoras. / G. E.

Sin embargo la tradición culinaria de Punjab se caracteriza por su generoso uso de los vegetales, aunque apuesta por las frituras, las elaboraciones contundentes y los sabores especiados. Empezamos el viaje con las clásicas pakoras, una pasta de garbanzo frita, ideal para untar en la fresca salsa de yogur y menta, en la aromática de mango crudo o en la ardiente de guindilla roja. También probamos unas samosas vegetales, la versión india del rollito de primavera.

Después, un biryani con verduras, el clásico arroz especiado que se toma desde Turquía hasta Birmania, o las suculentas lentejas Tarka Daal, una explosión de sabor en cada cucharada. En el capítulo de carnes, optamos por hacer un juego de contrastes. Por un lado el famoso pollo Korma, un curry de sabor suave, dulzón, a base de leche de coco, que suele hacer las veces de plato infantil en esta clase de restaurantes. Por otro, la intensidad de un cordero madras, con una salsa de chile verde, cúrcuma y raíz de jengibre que puede llegar a agotar al paladar. Afortunadamente, un sorbete de mango nos ayuda a recuperar la sensibilidad en la lengua. El viaje ha estado bien, pero quizá mañana volvamos a la rutinaria sopita de cocido.