Paseo gastronómico en el Asador Alai de Labastida

Lucía y Mari Carmen Carrillo junto al cocinero Daniel Santols./
Lucía y Mari Carmen Carrillo junto al cocinero Daniel Santols.

Lo mejor del recetario vasco-riojano se adereza con sorprendentes pinceladas vanguardistas en un ambiente acogedor y familiar

JOSEBA FIESTRAS

En la carretera nacional que lleva de Laguardia a Vitoria-Gasteiz se encuentra este entrañable e histórico local construido en piedra y madera. Abierto hace muchos años por Sabino Carrillo y María Carmen Landa, fueron sus hijas Lucía y María del Carmen Carrillo quienes retomaron hace pocos años el negocio con la inestimable ayuda del cocinero Daniel Santos, consiguiendo en poco tiempo que volviera a ser el restaurante acogedor y familiar que dejaron en legado los padres. Tanto y tan duro fue su trabajo, que les valió incluso un premio en el concurso de Euskal Telebista 'Juego de cartas', donde ganaron en la edición de Rioja Alavesa.

Asador Alai (Labastida)

Dirección
Diputación, 9.
Teléfono
945331359.
Web
www.facebook.com/AsadorAlai.
Precios
Menú riojano: 24 € . Carta: 25/30 €

La cocina de Santos huele a brasas y es un paseo por lo mejor de la gastronomía de la zona, comenzando por sus pochas con sacramentos y guindillas de Ibarra o sus patatas a la riojana, y siguiendo por su chuletón o las chuletillas de cordero que asan al sarmiento y sirven en una parrillita con unas pocas ascuas para que no se enfríe la vianda, y sobre las que esparcen escamas de sal de Añana.

Tampoco faltan la menestra de verduras, con crujiente de jamón y escamas de tomate, la ensalada templada de láminas de bacalao confitado y verduritas asadas, los huevos camperos Epetxa trufados con cecina y patatas fritas en sartén, el cogote de merluza de pintxo a la donostiarra, una versión de los lomitos de bacalao a la riojana, rabo de toro al tinto de Rioja o el suculento jarrete de cordero asado.

Chuletillas al sarmiento.
Chuletillas al sarmiento.

Pero ya hemos dicho que el chef juega también con toques de vanguardia, como lo hace con las láminas de pulpo marcado en brasa sobre papa machacada con arbequina, gelée de pimentón de La Vera y sal de lava o las croquetas de gorgonzola con manzana asada y crujiente de higo. En esa línea van el ciego de morcilla de autor con coulis de piquillo, su tierra y sus crujientes de arroz, la espuma de patata alavesa trufada con picatostes de pan e ibéricos, yema campera a baja temperatura y su aceite o las manitas de cerdo deshuesadas con boletus edulis y su cremita.

Llama la atención del foráneo el menú típico riojano que ofrece morcilla y, a elegir, patatas con chorizo, pochas o ensalada tradicional, para terminar con chuletillas o lomo de merluza a la brasa con refrito, además de postres y vino. Y todo lo riegan con caldos de una extensa carta de vinos, como debe ser.