Recetas limpias y naturales

Almamy Ndiaye posa ante la puerta del local./Guillermo Elejabeitia
Almamy Ndiaye posa ante la puerta del local. / Guillermo Elejabeitia

El menú fresco y sencillo de esta cantina a orillas de la ría es la opción ideal después de los excesos veraniegos

GUILLERMO ELEJABEITIA

Primera semana de trabajo después de las vacaciones, las fiestas populares y todo el rosario de excesos estivales. Se impone comer sano. Y eso implica renunciar, al menos por unos días, al clásico menú de potaje, pescado o carne guisada. No se apuren. Hay opciones, y muy disfrutables, al margen de la fiambrera con verduras al vapor. Como el menú limpio, sencillo y natural que ofrecen Almamy Ndiaye y Zuria Arzua en Kantine, un restaurante informal que combina con gracia lo étnico y la cocina de la abuela.

Kantine (Bilbao)

Dirección
Príncipe, 1.
Teléfono
944656252.
Instagram
@kantine_bilbao.
Menú del día
11,50 euros.
Plato y zumo
6 euros.

Ubicado en la plazuela que forman al encontrarse las calles Ripa y del Príncipe, este rincón a orillas de la ría se convierte en uno de los 'spots' más animados de la villa al caer la tarde. Sin embargo durante el día es un remanso de paz a tiro de piedra de la plaza Circular donde disfrutar de una comida tranquila. Como su vecino Baobab –de los mismos dueños– Kantine desprende un marcado aroma multicultural, desde la música o la decoración a base de muebles recuperados, hasta la carta, que combina con acierto referencias vascas, africanas o asiáticas. Dentro de la diversidad, todas las recetas comparten una ligereza y una pulcritud que han convertido su comedor en un nido de deportistas, jóvenes con ganas de cuidarse y estupendas veteranas.

Ligero en el plato y en el precio

¿Ejemplos? La crema de apio y nabo que abre el menú es la clase de plato de cuchara fresco y limpio que no renuncia al sabor. La pide uno porque aquello de ser depurativa y acaba rebañando el bol simplemente porque está riquísima. En la misma línea, la ensalada de quinoa con vinagreta de miel, que lleva canónigos, manzana, granada, nueces y pasas. Una bomba de proteínas «de las buenas» en un tono agridulce que resulta altamente adictivo.

Garbanzos con curry, aceite de jengibre y cilantro.
Garbanzos con curry, aceite de jengibre y cilantro.

¿No quieren renunciar al cocido casero? Pidan los garbanzos con curry, aceite de jengibre y cilantro. La legumbre roza el dente, el caldo, consistente, untuoso y lleno de sabor, y ese color brillante revelan que estamos ante un señor potaje. No tiene nada que envidiar en enjundia a los clásicos de la abuela, pero aporta además unas notas de exotismo y frescura que se agradecen. Un más que recomendable plato principal. Al final de la comida nos sorprenderá saber que ha sido cocinado en horno al vapor, como prácticamente toda la carta de Kantine.

Detalles como acompañar el asado de pollo que probamos de segundo con unos champiñones al ajillo en lugar de con las habituales patatas fritas son las que hacen de esta casa un lugar ideal para comer a diario sin hipotecar la tarde. Ni el bolsillo. Su menú a 11,50 euros está por debajo de la media de la zona. La fórmula express (un zumo del día y un sandwich, quiche o bol) por 6 euros también es una alternativa competitiva al fast food que suele imperar en el centro.

¡Ah! Y dejen hueco para el postre; su tarta de calabaza, bizcochada pero fresca, o la de queso, horneada a la americana, son francamente buenas. El capricho perfecto después de portarse tan bien.

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