La mejor opción a todas horas en San Sebastián

Cristina Izaguirre posa en el comedor./JOSE USOZ
Cristina Izaguirre posa en el comedor. / JOSE USOZ

La Taberna de Blas, cerca de La Concha, ofrece tapeo y buenas recetas con sobrada solvencia

DAVID DE JORGE

Año tras año se repite el mismo ritual: llega la víspera del día de San Sebastián y liamos la manta cenando angulas verdaderas como manda y ordena el manual, es decir, ¡en abundancia! Estrené 2019 ganando la competición nada menos que al imbatible Martín Berasategui, que siempre se sale con la suya consiguiendo mejores tiempos en todo lo que se propone. El desafío consiste en retarnos para ver quién consigue mejor angula cocida y gracias al amigo Jotxu de Aguinaga le calcé a 'mesié garrote' un golazo por toda la escuadra: las suyas, sueltas e inmaculadas, lucían bravas, pero las mías, ¡aleluya!, brillaban como piedras preciosas engarzadas por Fabergé, tersas, gelatinosas y resplandecientes, hacían pilpil al mezclarse con la guindilla y el ajo.

La Taberna de Blas (San Sebastián)

Dirección
San Martín, 56.
Teléfono
943461321.
Web
www.latabernadeblas.com.
Carta
35/40 €.

Tras una ducha reparadora y tres cafés cargados, ¡cafés Gao, Gao que sí!, se viste uno al día siguiente como un pimpollo con ánimo de aplaudir a rabiar a la tamborrada infantil enfundado en su camiseta térmica, guantes gordos y chamarra, rezando para que no les llueva a los chavales. Mientras esto sucede, los más quinquis vocean a grito limpio en la barra soñando con croquetas, picantes, gavillas, gambas gabardina, zuritos y mucha coca cola para apagar los últimos restos del incendio de la víspera.

Y ronda a ronda, abriéndote paso a golpe de bayoneta, va llegando uno al lugar en el que quedó a comer con la familia y amigos. Algunos van de gorra al Narru agarrados de la mano de una jamelga pastosa que conocieron en la Izada y otros acuden con su hermana a una sociedad gastronómica que ese día deja entrar tías, ¡rancios demodés! Los más afortunados se meten al catre para echar una cabezada y los más listos reservamos de un año para otro en casa de Cristina, que es la patrona de la Taberna de Blas y da de comer apagando la sed del respetable con soltura.

Sobre felicidad y buen rollo tratan estas entregas y en el lugar que hoy les detallo sirven lo que a uno le apetece comer a cualquier hora del día, es decir, chicha carnosa y poca fanfarria y puñetas en tempura, exhibiendo ganas de agradar y complacer en sus mesas poco floridas a clientes de todo pelaje y condición que desean zamparse esa cocina sencilla, simple y tradicional que abre el apetito con vermú y olivas y sigue el rastro a pimientos rojos asados, ensaladas aliñadas con aceite de oliva bueno y vinagre de Jerez, verduras guisadas para los más lilas –borrajas, acelgas, alcachofas, cardos y demás tocino vegetal–, además de las consabidas especialidades que bordan y gustan tanto o más a mayores que a canijos: alitas de pollo, costillas de cerdo, paté de campaña, lomo de cabezada, anchoílla en salazón, ensaladilla rusa y calamares.

Platos de garbanzos con piparras.
Platos de garbanzos con piparras. / JOSE USOZ

La taberna sigue haciéndose su hueco en el barrio, a unos pasos de La Concha, con sobrada solvencia y saben que sonreír es el mejor resorte para menear con salero la caja registradora. No fallan las carnes, el filete tártaro o el de cadera con muchos ajos, la chuleta con patatas, puré o ensalada verde, la merluza rebozada o esos callos guisados con su salsa bien trabada por obra y gracia del morro y la pata de ternera.