Ikea vuela ya muy alto en su nuevo rumbo en Vitoria

El nuevo equipo de cocina y sala del Ikea, con Juan Antón (el más alto) en el centro, escoltados por la decoración de Javier Mariscal./Igor Martín
El nuevo equipo de cocina y sala del Ikea, con Juan Antón (el más alto) en el centro, escoltados por la decoración de Javier Mariscal. / Igor Martín

La llegada de la familia Antón al histórico restaurante vitoriano se nota nada más cruzar el umbral. Confort, atención y un menú que conjuga la mejor tradición con visitas a un exotismo tranquilo

JULIÁN MÉNDEZ

Hay ingredientes que no aparecen en el plato, pero que son responsables absolutos del éxito de una comida. Esos intangibles (atención, implicación del personal, confort, ambientación, servicio impecable...) son capaces de tejer una atmósfera de bienestar que puede desembocar en un almuerzo memorable. Si uno está a gusto, todo sabe mucho mejor...

Ikea (Vitoria)

Dirección
Portal de Castilla, 27.
Teléfono
945144747.
Web
www.restauranteikea.com.
Precios
Menú degustación (tres aperitivos, cinco platos, dos postres, petit fours y café): 68 € (IVA incluido). Carta: 60/80 euros.

Ese clima de paz y tranquilidad es evidente en Ikea desde la llegada a la propiedad de de este histórico restaurante vitoriano de la familia Antón. Es el joven Juan Antón (mecánico de motos de competición y, por tanto, acostumbrado a poner a carburar máquinas complejas) quien asume la gerencia del histórico palacete ubicado junto al Prado vitoriano. Forjado en las cocinas y en el servicio de Zaldiaran, y tras haberse formado con Víctor Arguinzóniz (Etxebarri), en el BiBo madrileño de Dani García y en el Kabuki de Ricardo Sanz, Antón ha sabido rodearse de un equipo joven y solvente, con Roger Angulo (Punto MX) y Borja Martínez (El Clarete) en la cocina y el siempre atento Quico Moreno alternando con él mismo en sala. El equipo ha logrado resucitar en semanas una casa en franca descomposición (perdió la estrella Michelin en 2012).

Hongos, micuit y tiradito de corvina

Ikea propone, junto a una carta con triunfos seguros de la cocina clásica vasca (almejas, hongos, merluza en salsa verde, taco de vaca, pichón, steak tartar), un menú degustación que bebe de la sabia tradicional, pero que presenta también notas atrevidas y un puntito exóticas para el corte clásico de la ciudad. Una manera, entendemos, de atraer hasta Ikea a un público joven (muy presente en los fines de semana; en nuestra visita asistimos a un compromiso en directo, con entrega de anillo incluida) integrándolos junto a los clientes habituales de esta casa que cumple 40 años.

Lomo de bacalao Giraldo con caldo dashi y verduras.
Lomo de bacalao Giraldo con caldo dashi y verduras. / Igor Martín

El baile comienza con una melosa croqueta de jamón, un macaron de chocolate con foie y boniato; guacamole marino con anguila ahumada y totopos y un sabroso guiño en forma de crujiente ensalada Waldorf al estilo Ikea. Con el fresco tiradito de corvina con leche de tigre, cebolla roja, mango y aguacate (servido el pescado marinado sobre una reciclada botella de cerveza) empiezan las sensaciones nuevas... aunque las hojitas de cilantro aparecen enteras para que el comensal decida.

Con el hongo salteado con espuma trufada, yema de huevo y micuit, Ikea nos muestra el camino de la sabrosura, de la manjarosidad, con uno de esos platos redondos y de sabores profundos que son el sello de la familia. Asoma después un falso risotto verde de cigala (el cereal sustituido por sémola) donde las finas láminas de katsuobushi (atún seco) parecen moverse con vida propia sobre el plato, con gran efecto. Le sigue un soberbio lomo de bacalao con la firma de Giraldo. Perfecto en su punto de cocción y en la salazón del pez. Sale sobre caldo dashi (que realza el sabor de las lascas) y verduras. Otro plato redondo antes del magret con espuma de manzana verde (clorofílica y desengrasante, que ayuda a la liviandad del conjunto) y chutney de mango saturado de frescor con la aromática yerbabuena.

Precisión y sorpresa en los postres

La sorpresa sigue con los postres y el atrevimiento de presentar el dulce y anaranjado boniato en seis texturas (helado, espuma, crema, nixtamalizado, asado en tiras...) Arrojo que obtiene el premio de la complicidad. La crema de aguacate con sorbete de txakoli y crujiente de naranja muestra nivel porque las preparaciones dulces (auténticos artefactos de relojería) se combinan y balancean con evidente buen gusto. Carta de vinos internacional, con  gran presencia francesa (Margaux, Yquem), Rioja alavesa y Ribera (VGÚnico, Nebro), cervezas artesanas y un ambiente relajado e informal. Ikea vuela alto de nuevo. Es una gran noticia.

 

Fotos

Vídeos