Garúa (Vitoria): Argentinos hasta las entrañas...

Parrillada. /RAFA GUTIÉRREZ
Parrillada. / RAFA GUTIÉRREZ

Aquí saben cómo sacarle todo el sabor a la carne de ternera. Asados y empanadas para viajar con la tripa hasta La Pampa

Julián Méndez
JULIÁN MÉNDEZ

Ya saben cómo se suicida un argentino, no? Arrojándose desde lo alto de su ego... Vale, vale. Es bastante bruto, pero es que el chiste lo contó el mismísimo papa Francisco...

Algo tienen, a qué negarlo. Y no hablamos solo de la pasión por el fútbol o de ese modo feroz que tienen de cantar el himno –'Y juremos con gloria morir...!'– los jugadores de los Pumas, el equipo de rugby albiceleste. Si en el tratamiento de la carne a la parrilla los parrilleros vascos de postín podrían discutirles el liderazgo planetario, no hay duda de que los argentinos nos ganan 'por una cabesa' en la preparación, en los cortes y en el aprovechamiento de las distintas partes de la res, como gustan de llamarla.

Garua (Vitoria)

Dirección
Angulema, 11.
Teléfono
945198102.
Cierra
Lunes.
Precios
Empanadas: 2,5 €. Parrilla argentina: 25 €. Asadito de tximitxurri: 15,5 €. Torrija y dulce de leche: 4,50 €.

Sentimos de nuevo esa evidencia en Garúa (palabra que viene de 'caruja', niebla en el dialecto porteño , y que ha pasado al habla común para designar a la llovizna, el sirimiri). Se trata de un pequeño local (apenas una docena de mesas con capacidad para 36 comensales) en el centro de Vitoria, situado estratégicamente junto al tope ferroviario del tranvía de la ciudad para que nadie pase de largo.

El recuerdo de una carne sabrosa

Regresamos esta semana con el recuerdo certero de un asado de entraña probado hace unos meses y que formaba parte de una prolija parrillada argentina con entrecot, secreto ibérico, asadito, chorizo criollo, 'morcilla de autor' y berenjena en escabeche (25 €, suficiente para dos personas). Hacía tiempo que no sentíamos tanto sabor y jugosidad en una sencilla y simple carne de ternera, una pieza como la entraña, que hasta hace nada pasaba de largo, bautizada aquí con el terrible nombre de 'matahambres'. Hoy desaparece de las carnicerías.

Hernán Capurso y Pablo Ojea en la entrada a Garúa.
Hernán Capurso y Pablo Ojea en la entrada a Garúa. / RAFA GUTIÉRREZ

Hernán Capuso, un porteño del barrio de San Isidro asentado hace 17 años en Vitoria-Gasteiz «donde se hace la ley», nos comenta que terminan la entraña en el horno después de haberle dado un leve toque a la plancha. ¿Qué serán capaces de lograr en una parrilla de carbón o de buena leña? Un mínimo acompañamiento de tximitxurri (esa abundosa salsa especiada con ajo, perejil, orégano, aceite...) le aporta el toque sureño justo. «Nuestro sueño es poner un restaurante con parrilla a la vista para traer a Vitoria la cultura cárnica de Argentina», suspira Hernán que ahora atiende este local con su barra de poteo y uno contiguo (Oh Malbec, centrado en los menús del día).

Garúa es sencillo, exótico con moderación y tiene precios ajustados. Otro clásico como la empanada (2,5 € con ocho variedades disponibles, con la de hongos y la norteña en buen lugar) sirve de entrante a un menú donde hay sitio para las milanesas a la napolitana (8,50 €) y las pizzas variadas (13,50 €). Postres con el clásico dulce de leche (con torrija y helado de vainilla es premio para un goloso) cerrarían el condumio. Interesante oferta de vinos 'argentinos' (Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon...), riojas y catalanes expuestos en baldas. «Vamos rotando», dice Capuso. ¡Ah! Y no se extrañen si se sienten vigilados por una dorada custodia de la Virgen del Pilar, Garúa comparte espacio por horas con la Casa de Aragón. Chufla, chufla...

 

Fotos

Vídeos