Comer con el Padrino en Francis Ford (Bilbao)

El equipo comandado por Guillermo en la cocina y Garbie en la sala es otra garantía /G. E.
El equipo comandado por Guillermo en la cocina y Garbie en la sala es otra garantía / G. E.

El equipo del Coppola extiende sus dominios a la lonja vecina con un restorán más elegante pero no menos suculento

GUILLERMO ELEJABEITIA

No es lo mismo pedir una pizza mientras se monta guardia a la puerta de un tugurio que invitar a cenar a un amigo para hacerle una oferta que no podrá rechazar. En ambos casos no sólo el menú, sino el ambiente y la escenografía serán diferentes, aunque los protagonistas sean los mismos. Como dos películas distintas dirigidas por el mismo realizador son el ya célebre restaurante Coppola y su nuevo vecino, bautizado con agudeza como Francis Ford. Detrás de los dos está Ignacio del Campo, que a este paso va camino de convertirse en el capo de la cocina italiana en Bilbao.

Francis Ford (Bilbao)

Dirección
Barraincua, 4.
Teléfono
944249463.
Precios
Pizzas: 12,50/16 €. Scamorza: 9 €. Pastas: 12/16 €.

El recién estrenado establecimiento nace del éxito incontestable de su predecesor, que llena prácticamente todos los días gracias a su audacia combinando ingredientes insospechados en pizzas de nombre fabuloso. Y aunque esa esencia golosa y disfrutona sigue guiando el nuevo proyecto de Del Campo, en este caso la puesta en escena invita a sentarse con más calma, pedir sin remilgos y descorchar una botella de buen vino. Por cierto, la carta incluye el caldo californiano que produce el mismísimo Francis Ford Coppola, pero el Padrino getxotarra se empeña en endilgarnos otra vez el Siete Calles que produce en Rioja con sus amigotes. Afortunadamente no tiene nada que envidiar al del italoamericano.

Little Italy en el Ensanche

El ambiente, con iluminación tenue, muebles antiguos y recuerdos colgados de las paredes, recuerda al de un cenador de Little Italy. Cuesta creer que hasta hace solo unos meses aquí había un taller mecánico, pero Del Campo y sus compinches han peinado las almonedas de la villa hasta conseguir darle autenticidad al espacio. De fondo, el pop rock de los 90 que imperaba en Coppola ha dado paso a delicadas piezas de jazz. Lo que se mantiene intacto es la impresionante variedad de pizzas de la casa –nada menos que 53– pero escoltadas aquí por frescas ensaladas, sabrosas pastas, aromáticos risottos y alguna que otra sorpresa para los clientes más sibaritas.

Risotto con carabineros
Risotto con carabineros

El resultado es una suculenta aleación entre cocina italiana y epicureismo vasco que se materializa en platos como los spaguetti con bogavante o el risotto con carabineros. Del Campo es de los que cree que si en un italiano no utilizas ingredientes de calidad eres un patán y ha llevado el axioma hasta sus últimas consecuencias. Consejo: No postergue la recompensa y chuperretee primero la cabeza del crustáceo. Así sus elixires seguiran impregnando la boca mientras da buena cuenta del arroz.

Más prosaico pero igual de gotxo resulta uno de los entrantes estrella de la casa. ¿Se acuerda de los insípidos provolones gratinados que suelen servir en los italianos de medio pelo? Pues bien, aquí se presenta con maneras de matón un scamorza ahumado con tomate natural y tiras de bacon cuyo recuerdo le tendrá salivando durante semanas.

Para rematar, seguimos un viejo truco de glotón y probamos la pizza que lleva el nombre del restaurante: bacon, cebolla, salami picante, tomate cherry, olivas y miel sobre esa masa a medio camino entre Roma y Nápoles que está haciendo de la casa uno de los mejores italianos de la región.