LAS ISLAS CANARIAS Y EL QUESO

Quesos de El Cortijo de Caideros./
Quesos de El Cortijo de Caideros.
Carlos Maribona
CARLOS MARIBONA

Probablemente muchos de ustedes asociarán el consumo de queso con las regiones del norte de España, incluso con zonas como La Mancha. Y probablemente se sorprenderán al saber que la Comunidad Autónoma donde más queso se consume por habitante es Canarias. Cada canario come al año algo más de once kilos, muy por encima de la media nacional que ronda los siete kilos y medio. Valencianos, asturianos y murcianos son los siguientes, pero ninguno llega a la cifra de diez kilos por persona. Las sorpresas no acaban ahí. Según los informes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a la cola del consumo están Navarra, País Vasco y La Rioja.

Cuando uno viaja a Canarias entiende perfectamente el porqué de esas cifras. Cada año se producen en las islas 8.000 toneladas de queso. La mayoría elaborados con leche de cabra, en producciones muy pequeñas y casi en su totalidad destinados al consumo local. Esta puede ser una causa de que en la Península sepamos tan poco de unos quesos de excelente calidad que gozan de prestigio internacional.

Casi siempre de leche cruda, porque allí no llegó la brucelosis. Aunque los más reputados son los de Fuerteventura, premiados en los más importantes certámenes mundiales, la isla quesera por excelencia del archipiélago es Gran Canaria. Hay allí más de ochenta queserías artesanales que elaboran sobre todo con leche de cabra, aunque también de oveja y más raramente de vaca.

El pasado fin de semana se celebró en Las Palmas la feria Gran Canaria me Gusta, una gran exposición de los excelentes productos isleños, desde frutas tropicales (¡vaya mangos y vaya aguacates!) o el cotizado café del valle de Agaete, hasta los muy mejorados vinos, especialmente blancos y dulces.

Pero donde el visitante se queda extasiado es con los quesos, la mayor parte semicurados, aunque hay algunos cremosos verdaderamente excepcionales como El Cortijo de Caideros. Lástima que no podamos disfrutarlos en la Península, aunque puede ser un buen pretexto para viajar hasta una isla llena de encantos.