EDUCACIÓN SALUDABLE

Un niño juega con la fruta en el Festival de la Manzana de Villaviciosa (Asturias)./CITOULA
Un niño juega con la fruta en el Festival de la Manzana de Villaviciosa (Asturias). / CITOULA
JOSEAN ALIJA

Nuestros padres y abuelos hacían milagros con los pocos alimentos que había para darnos de comer cada día y esa alimentación variada nos prevenía de muchas enfermedades. Hoy hemos habituado nuestros paladares a una industria alimentaria buscando el placer, pero ¿qué hemos conseguido? Que nuestros paladares reconozcan sabores artificiales y rechacen los naturales. En un territorio como Euskadi en el que el acceso a la naturaleza es fácil y práctico, que te ofrece una variedad de productos, exclusividad, calidad, temporalidad, y grandes artesanos que elaboran esos productos con total garantía, nos hemos convertido en vascos globalizados, que defendemos más una hamburguesa que un talo.

Muchas veces preferimos comprar una mala tortilla o una mala pizza que hacer una ensalada. No renunciemos a las oportunidades que nos brinda el lugar donde vivimos porque al final todo lo barato acaba saliendo caro por las consecuencias que trae consigo. Lo he dicho en otras ocasiones en este espacio, pero quiero reiterar la necesidad de que volvamos a comer y a cocinar como lo hacían nuestros antepasados. A diferencia de ellos, ahora mismo disfrutamos de una despensa enorme de productos y es cuando menos los utilizamos.

En la actualidad es cuando peor comemos, aun teniendo mejores productos que nunca. Necesitamos niños a los que les encante la coliflor y la fruta les parezca la mejor de las golosinas. Niños que encuentren placer en comer productos que no han sufrido ninguna alteración sustancial, que no han sido fabricados para dormir sus paladares. Pero para eso es fundamental que sus padres estén concienciados de esa necesidad.

Estoy a favor de que haya diferentes modelos gastronómicos en la ciudad, porque la hace interesante, atractiva y divertida, pero es importante cuidar esa educación alimentaria en casa. Y no sólo es responsabilidad de los padres, sino que también es necesario que se oficialice y se imparta en los colegios, con el fin de tener una sociedad sana y feliz. Demos la importancia que se merece a una nutrición equilibrada.