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Nutrición: homenaje a la dieta mediterránea

Nutrición: homenaje a la dieta mediterránea

Los Amigos de la Boina de Bizkaia rinden pleitesía a la reconocida como la alimentación más saludable con motivo del ingreso del nutricionista Javier Aranceta en la organización

FERMÍN APEZTEGUIA

La dieta mediterránea es de quitarse el sombrero. Tradicional, deliciosa, atractiva, la más sana. Así lo creen los Amigos de la Boina de Bizkaia que el pasado lunes rindieron homenaje al modo alimentario más saludable del mundo, con motivo del ingreso en la organización del reconocido médico nutricionista Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. El experto, habitual de estas páginas, recordó a los asistentes que no hay más secreto para mantenerse en forma que practicar algún ejercicio con regularidad, al menos una hora al día, y comer un poco de todo, pero fundamentalmente a base de pescado, frutas y verduras. Las dietas, salvo por razones estrictamente médicas, no tienen sentido. Lo que mejor funciona es el sentido común. Y como muestra, un botón. El menú elegido para la 'entronización txapelera' de Aranceta, servido en los locales de la Sociedad Bilbaína, consistió en una menestra, merluza a la bilbaína y arroz con leche.

El nutricionista Javier Aranceta, con su flamante txapela.
El nutricionista Javier Aranceta, con su flamante txapela. / Borja Agudo

«Nuestros antepasados sabían lo que hacían de manera intuitiva; y nos legaron unas recetas que, como platos únicos, cubren por sí solas las necesidades nutricionales de toda una comida», explicó el experto, recién llegado de unas jornadas gastronómicas de Segovia, donde también se puso en valor las distintas dietas mediterráneas que se degustan en España. En Valencia no se come como en Bilbao oLa Coruña, pero en cualquier ciudad es posible una alimentación saludable.

La cesta de la compra

La vida moderna, argumentó el especialista, no requiere la carga calórica que precisaban arrantzales, ganaderos o los trabajadores de Altos Hornos, «pero es posible adaptar sus modos de comer a nuestras necesidades actuales». Una dieta sana, según dijo, no consiste en una pauta alimentaria, sino que comienza con la preparación de la cesta de la compra antes de ir al mercado. Hay que decidir qué se va a adquirir y en qué cantidades, para no llenar el carro de galletas y bollería industrial. También es importante, según el médico vasco llevarse producto cercano, «de nuestros mares y huertas, que son garantía de frescor y calidad»; y trabajarlos en la cocina «al estilo de nuestras madres y abuelas».

«Los platos tradicionales no son sólo vuelta y vuelta, sino que requieren un proceso de elaboración concreto, que se ha mantenido durante siglos; un forma de prepararlos que ha permitido a la sociedad mediterránea ser la más longeva del mundo; pero que lamentablemente se está perdiendo en esta última generación». Que una cosa, según dijo, es una receta y otra distinta un buen plato, una calificación que implica «ir a la compra, dedicar tiempo en el fogón y tener buena mano».

Comer en familia

La dieta mediterránea cuenta, además, con un ingrediente único que la distingue y está directamente relacionado con el bienestar emocional que genera: la convivencia. Está demostrado que comer en familia o con amigos, como se estila en el sur de Europa, favorece los afectos y el equilibrio anímico.

¡Por cierto, el menú! Las verduras mezcladas de una menestra aportan a nuestro organismo minerales con micronutrientes básicos. Poseen además vitaminas A y C, que fortalecen el sistema de defensas. La merluza es pescado blanco, sin grasas, ni colesterol y repleto de nutrientes. El arroz con leche, por último, es un postre tradicional, «muy saludable», que lamentablemente se está perdiendo. Yes una pena, porque está...

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