Nutrición: dormir mal también engorda

Nutrición: dormir mal también engorda

Un sueño entrecortado o que dure menos de siete horas favorece la obesidad, aunque se lleve una dieta sana y se haga ejercicio de forma regular

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

A la salud nutricional le ha salido un tercer mosquetero. Ya no basta con comer sano y hacer ejercicio para evitar el sobrepeso. Hay que dormir bien. Cada persona, las horas que necesite en función de su edad y sus condiciones personales, pero hay que descansar a pata ancha, que uno se levante y se sienta al cien por cien recuperado, plenamente preparado para afrontar sus obligaciones diarias. Cada vez más estudios demuestran que la falta de un buen sueño favorece la obesidad. Puede usted cumplir a rajatabla la dieta mediterránea y no faltar a su hora de gimnasia diaria, que si su descanso no es reparador, las posibilidades de ganar peso se disparan.

«Hay una relación directa entre el sueño y la obesidad», explica el neumólogo del IMQ Esteban Ruiz de Gordejuela, experto en alteraciones respiratorias durante el sueño. «Tradicionalmente sabíamos que el descanso tenía muchas funciones, de tipo biológico, inmune... Desde hace poco tiempo tenemos la certeza de que hay dos hormonas directamente relacionadas con el apetito que se modifican mucho en función del tiempo que permanecemos dormidos», explica el especialista. Una de ellas, llamada ghrelina, estimula el apetito, y la otra, la leptina, hace todo lo contrario, lo inhibe.

Sin distinción

La ciencia ha demostrado que dormir poco favorece la producción de la primera y limita la generación de la segunda.En la práctica, eso significa que uno se levanta de la cama con sueñoy, por tanto, cansado, con ganas de hacer menos ejercicio. Y lo que es peor, y la clave de todo este asunto, con un apetito descontrolado. «Hay algunos pacientes obesos en los que, lógicamente, no se cumple este patrón; pero en la mayoría de los casos, da igual la edad, lugar de residencia o condición social, la falta de sueño está directamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad», corrobora el especialista, neumólogo también del hospital de Basurto.

Un buen descanso resulta, en definitiva, tan importante para nuestro metabolismo como una dieta rica en frutas, verduras y pescado. Un estudio con más de 16.000 mujeres adultas seguidas durante 16 años demostró que las que dormían cinco o menos horas al día no sólo pesaban casi dos kilos y medio más, sino que habían ganado una media de 4.300 gramos más en comparación con el grupo que dormía más de siete horas, que es la recomendación de la Asociación Americana del Sueño. En sus conclusiones, los autores del trabajo alertaron de que las personas que duermen poco tienen un 32% más de posibilidades de ganar hasta 15 kilos más que las que duermen el tiempo necesario.

Y los trabajadores por turnos

Ocurre así en todos los ámbitos, según detalla el especialista vasco. Los empleados que trabajan por turnos o de noche también presentan mayores problemas de obesidad y sobrepeso que los que cuentan con horarios que les permiten un descanso más ordenado. «En medicina es muy raro que algo esté determinado por un solo factor. Es muy posible que en la obesidad de los pacientes 'mal durmientes' intervengan otros motivos, pero parece claro que éste es uno de ellos».

¿Qué puede hacerse para evitar algo así? Guste o no, sólo hay un remedio:intentar dormir bien. Hay que irse a la cama sin problemas y con tiempo suficiente como para descansar el número de horas necesario, más de siete los adultos y hasta diez los niños. Dormimos entre una y dos horas menos que hace 25 años. Y, claro,engordamos, pero no de felicidad.