Cómo dar de comer bien a nuestros bichitos

Cómo dar de comer bien a nuestros bichitos

Una alimentación adecuada permite recomponer la flora intestinal, que se ve más dañada en esta época del año por el envite de las navidades pasadas y las patologías propias del invierno

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Flora intestinal es un poético nombre que sirve para denominar de una forma digamos antiséptica, incluso bella, a las millones de bacterias que pueblan nuestro organismo. El órgano más rico en ellas es el intestino grueso, pero estos bichillos están por todas partes y desempeñan un papel fundamental en nuestra vida. La boca, las axilas, las inglés...

Una investigación reciente, del año 2016 que en ciencia es ayer, asegura que nuestro cuerpo alberga nada menos que una bacteria por cada célula humana. También se sabe que toda ellas –pero especialmente las que llevamos en las tripas– conforman junto con la piel el corazón del sistema inmunitario. Nuestro verdadero escudo y arsenal contra las enfermedades. Las panzadas de las navidades y los medicamentos que nos tomamos en esta época del año para intentar superar los envites del invierno la dañan de manera importante, lo que significa que –paradójicamente– nos exponen de nuevo a la enfermedad. La pregunta que queremos responder hoy es si hay alguna manera de recuperar esa microbiota dañada y perdida en las últimas semanas. Y la respuesta es que ¡pues claro!

La dieta puede ser nuestro mejor medicamento, como decía Hipócrates, pero también nuestro veneno. «Si no nos alimentamos bien, porque comemos pocos vegetales y frutas, azúcares refinados, bollería industrial y excesivas proteínas de origen animal y grasas, incluso si tomamos aguas excesivamente cloradas, nuestra flora bacteriana se ve dañada, pero por suerte tenemos formas de recomponerla», reconforta la enfermera Martina Pilar González, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Enfermería de Álava, que recientemente organizó una jornada científica sobre el papel de todos estos microbios que conviven a diario con nosotros.

Medicamentos que dañan

No es solo los que comemos. Los principales medicamentos que se utilizan para hacer frente a la gripe y los resfriados del invierno, el ibuprofeno y el paracetamol, también dañan la flora bacteriana. Los antibióticos, que posiblemente sean de los mejores fármacos que se han inventado, arrasan con todo lo que se mueve y se llevan por delante a todas las bacterias que se encuentran por el camino, tanto las patógenas como las que resultan beneficiosas para el cuerpo. «Tendemos a que se consuman lo menos posible, y siempre con receta médica», matiza la experta que, según recuerda, contra la gripe, pese a la creencia popular, no sirven para nada. Y hay otros medicamentos que afectan negativamente a nuestro arsenal bacteriológico, como los antidepresivos, antipsicóticos, corticoides...

Productos fermentados

La flora bacteriana –que sabiendo que son unos bichillos quizás debería llamarse fauna– hay que cuidarla. Algunos especialistas defienden que se considere como un órgano más, con la misma entidad que el cerebro o el corazón. No sólo porque unas con otras esas bacterias pueden llegar a pesar hasta dos kilos, sino por el complejo y delicado sistema que conforman. La fórmula para recuperarla cuando se daña se basa –¡cómo no!– en la dieta mediterránea, que también es terapéutica.

Los especialistas han acuñado el término de plato saludable al que estaría formado, cada día por un 50% de verduras o legumbres y aproximadamente un 25% de hidratos de carbono y otro tanto de proteínas. Martina Pilar González recomienda comer abundantes vegetales –mejor de una huerta conocida– y reforzar la dieta con leches fermentadas y productos del tipo yogur, kefir, mijo y chucrut. En quince días, como nuevo. Luego sólo queda cuidarse.

 

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