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Excelsior, el primer restaurante vasco con estrella Michelin

Hotel Excelsior en la Plaza Nueva de Bilbao, postal de los años 30. Colección Ana Vega. /
Hotel Excelsior en la Plaza Nueva de Bilbao, postal de los años 30. Colección Ana Vega.

Situado en un hotel de la bilbaína Plaza Nueva, mereció la atención de la famosa guía francesa a pesar de que estuvo abierto únicamente diez años

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Ahora que cualquier chef daría un riñón entero y mitad del otro por aparecer en la Guía Michelin, resulta curioso recordar los inicios de las estrellas neumáticas. La primera vez que la guía concedió esta distinción en España fue en 1929, en su novena edición (la primera salió en 1910), y de los siete establecimientos premiados con una estrella dos fueron vizcaínos. ¿Alucinan ustedes? No me extraña, porque de este triunfo de nuestra gastronomía no se suele hablar casi nunca. El año 1929 queda muy lejos y ya sabemos que el mundo de la gastronomía es algo olvidadizo con el tema histórico, ay.

Habría que fardar más de que antes de San Sebastián o Barcelona, Bilbao ostentó una estrella a la excelencia culinaria según el criterio de Michelin, ya por entonces la guía turística más importante del mundo. En sus recomendaciones para aquel 1929 los inspectores señalaron especialmente siete hoteles de la geografía española por la calidad de su oferta gastronómica. Una única estrella (no se usaba aún la clasificación de dos o tres) junto al nombre del local indicaba que éste era particularmente renombrado por su excelente cocina. Y entre los cientos de hoteles reseñados en la guía, solamente un puñado merecieron este símbolo: uno en Alicante, uno en Écija y otro en Valladolid, dos en Madrid y dos en Bizkaia repartidos entre Bilbao y Durango.

Anuncio del hotel bilbaíno.
Anuncio del hotel bilbaíno.

Una estrella como un sol de hermosa recibió el Hotel Excelsior ubicado en la Plaza Nueva número 14. Con acceso también desde la calle Fueros, este hotel de gran lujo ocupaba el edificio principal de la plaza, el que fuera sede de la Diputación Foral vizcaína hasta 1900. Primero se llamó Gran Hotel Vizcaya entre 1901 y 1918, después Gran Hotel Palace y finalmente Excelsior, un nombre rimbombante muy popular entre los hosteleros de aquella época. Casi todas las ciudades europeas tuvieron un Excelsior y en Bilbao, por chulos, tuvimos dos. El más conocido, abierto después de la Guerra Civil, estuvo en Hurtado de Amézaga y durante mucho tiempo se le ha adjudicado erróneamente la estrella Michelin del otro Excelsior.

Empresa familiar

Deshacemos hoy el entuerto reclamando el astro neumático para su verdadero dueño, el Excelsior sietecallero. Fue inaugurado en 1923 por la sociedad Pérez Yarza Hermanos, empresa familiar dueña de un emporio hostelero que incluía el Café Boulevard, el Bar Carabanchel, el bar del Arriaga y Cervezas La Salve. Lo renovaron a todo trapo con «habitaciones pintadas al esmalte, teléfonos en todas las habitaciones y ascensor y calefacción central». En prensa se anunciaba como el hotel bilbaíno mejor situado, el de mejor confort y el único con la recepción, oficina, cocinas y comedor para 150 personas en la planta baja. Con sesenta habitaciones y cuarenta cuartos de baño constituía un lujazo de hotel y la máxima expresión del refinamiento moderno.

En el Excelsior se celebraron bodas, banquetes y fiestas por todo lo alto, como la recepción triunfal a Unamuno tras su exilio francés en 1930. Poco sabemos de lo que realmente se comía en sus mesas, aunque lo más probable es que los inspectores Michelin quedaran prendados por la alta cocina de inspiración francesa que se estilaba entonces en los hoteles de lujo bilbaínos como el mismo Excelsior o su competidor más directo, el Carlton (inaugurado en 1926).

Estrella fugaz

La guía no ofrece detalles sobre la oferta culinaria y tampoco he encontrado ningún menú publicado, así que si por un casual ustedes saben algo sobre el particular y nos pueden ilustrar, háganlo. El excelso Excelsior cerró en 1933, tan sólo diez años después de su apertura, y el edificio fue adquirido por el Banco de Bilbao para ampliar sus cercanas oficinas. Puede que nuestra primer estrella Michelin fuese fugaz, pero al menos a partir de ahora ustedes recordarán que ahí, tras la fachada del reloj de la Plaza Nueva, donde está ahora Euskaltzaindia, brilló brevemente la mejor cocina bilbaína.

Ah, y del restaurante durangués ya les hablaré otro día.

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