El desperdicio puede reducirse a la mitad

El desperdicio puede reducirse a la mitad

La cantidad de comida que se va a la basura puede rebajarse a la mitad en sólo 11 años con la adopción de una serie de medidas muy sencillas, según la agencia americana de alimentos

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

A nada que uno se organice un poquito bien, puede terminar el año con 125 euros más en el bolsillo. Bueno, quizás un poco menos, porque ya estamos en febrero. La agencia americana de la alimentación y los medicamentos (FDA), el órgano del Gobierno de EE UU que vela por las condiciones de seguridad de estos y otros productos, cree que es posible reducir a la mitad la ingente cantidad de comida que cada año tiramos a la basura. A nivel general es imposible que se consiga algo así de la noche a la mañana, pero la organización estadounidense cree que sí es posible alcanzar ese objetivo en once años, para 2030.

¿Cómo es posible eso? España figura como el séptimo país europeo que más comida arroja al vertedero con 7,7 millones de toneladas cada año. Eso, euro arriba o euro abajo son unos 250 euros por ciudadano. Si está dispuesto a seguir los consejos de la FDA, que se han dividido en tres bloques (tienda, casa y cocina), ya puede ir colocando la hucha en un lugar visible de la casa, que con ese dinerillo igual le da para un capricho.

En la tienda. La actitud en el centro comercial, depende de la manera en que se haya planificado la compra. Para que no sobre nada o sea lo menos posible, lo mejor es revisar la nevera y la despensa antes de elaborar la lista que llevaremos al supermercado. Una vez allí, no haga trampa. Ajústese a la lista y sea realista cuando compre productos que se venden a peso. No llene la bolsa de género con una vida útil limitada, porque lo que no coma, se echará a perder.

La agencia americana aconseja, asimismo comprar frutas y vegetales 'feos', imperfectos, que son seguros, no le darán problemas de salud y con ellos ganará dos ventajas. Una, contribuirá a que el comercio genere menos desperdicio;y dos, su bolsillo se lo agradecerá porque son más baratos. La misma filosofía deberíamos aplicar cuando vayamos a comer a un restaurante, un menú del día o lo que sea. No se corte en pedir raciones más pequeñas si no las va a comer. Un plato más comedido le ayudará a mantener una mejor salud; pero si lo prefiere puede pedir que se lo pongan para llevar y por el mismo precio casi resuelve la cena.

En casa. Una vez en el hogar, los 'feos' vuelven a ser útiles. No deje que se pierdan. Las frutas y verduras que se resisten a morir sirven para preparar batidos y sopas saludables. Aunque quizás sea mucho decir, la FDA asegura que «nadie notará la diferencia».

Las sobras y el género que es necesario darle una salida siempre puede utilizarse para bocadillos, aliños y guarniciones. «¡Sea creativo y diviértase!», dicen los americanos, con su guasa particular... Una cuestión importante: siga la regla de las dos horas. «Por razones de seguridad, no deje los perecederos a temperatura ambiente» durante más de ese tiempo. Las sobras, además, también deben ir al refrigerador antes de dos horas.

¿Que organiza una fiesta en casa y hay demasiadas sobras! No las tire. Reparta entre los invitados o invítele al vecino. Recuerde que el objetivo es evitar el desperdicio.

En la cocina. Muy importante: compruebe el ajuste de temperatura de sus equipos de refrigeración. La nevera debería estar como máximo a 4,5 grados centígrados (40ºF) y el congelador a menos 18. Reserve un espacio del refrigerador para los alimentos que cree que pueden estropearse en pocos días y deje ahí los vegetales pelados o cortados que no ha usado, que aún le valdrán si los conserva bien.

Revise la nevera con frecuencia para chequear qué vale y qué está a punto de caducar para darle un uso si es posible. Fíjese en las fechas de consumo preferente, que –no se confunda– no son las mismas que las de caducidad; y sea solidario. No tire nada. El Banco de Alimentos siempre se lo agradecerá.