De temporada: plátanos

De temporada: plátanos

Habitual como postre y en la dieta infantil, arrastra aún el sambenito de que su consumo engorda. No es para tanto y, además, se puede cocinar

ISABEL LÓPEZ

Cien gramos de plátano aportan unas 85 calorías mientras la misma cantidad de uva y de manzana suponen 70 y 54 calorías, respectivamente. La diferencia no justifica que muchas personas renuncien a esta fruta para siempre por miedo a engordar. Con alto contenido en agua, rico en fibras y repleto de nutrientes que ofrecen mucha energía, el plátano es además uno de los alimentos que más saciedad producen lo que evita el picoteo. Incluso los diabéticos pueden consumirlo por ser de bajo índice glucémico.

En los últimos años los mercados ofrecen, para satisfacer las costumbres gastronómicas de los inmigrantes, variedades de plátano antes desconocidas para nosotros, como los bananitos, los machos y la banana, estos dos últimos mucho más grandes y que llegan a duplicar el peso del plátano de siempre. El amarillo, el canario, ha sido y es el más consumido por estas tierras. Lo habitual es hacerlo como fruta fresca: los adultos, como postre y los más pequeños en los recreos y meriendas. Pero hay otras posibilidades. En recetas dulces, bizcochos, helados, tartas de galletas, flanes y púdines son algunas de las elaboraciones en las que disfrutar de este energético alimento.

También en platos salados el plátano es un ingrediente a tener en cuenta. En tortilla, en buñuelos junto al bacalao, en flamenquines con pavo y jamón, en el socorrido arroz a la cubana, acompañando un pollo guisado, en brochetas con verduras y cerdo… Incluso en una pizza, junto a verduras y pollo o en una insólita hamburguesa, en la que el plátano frito sustituye al pan. Como guarnición de carnes funciona muy bien. Basta con cortar la fruta a lo largo y asarla durante unos minutos antes de añadir un aderezo con una mezcla de vinagre, azúcar moreno, canela y clavo. En las recetas saladas siempre es mejor utilizar plátanos bien maduros.

Sello canario

Desde hace unos años, las fruterías venden también el plátano macho, más grande y menos dulce que otras variedades de su misma familia. De piel gruesa y de color verdoso, su uso es exclusivamente culinario, y se puede preparar cocido, frito, asado o al horno, al igual que se cocinan las patatas y las hortalizas.

Fuerteventura es la única de las siete islas que no produce plátano canario, que cuenta con el sello de calidad IGP (Indicación Geográfica Protegida). Las primeras plataneras llegaron a las islas a comienzos del siglo XV, procedentes del sudeste asiático. Un siglo después, los marinos cargaban plátanos verdes en sus barcos para alimentarse en sus viajes a América. El pasado siglo el cultivo del plátano canario aumentó de forma progresiva hasta alcanzar las nueve mil hectáreas actuales, que producen una media anual de 375 millones de kilogramos.

Merluza y pimientos

El plátano amarillo, el de toda la vida, es buen compañero de otros alimentos. En esta receta se alía con pimientos y merluza. Para empezar, pochamos en una cazuela pimientos verdes, rojos y amarillos en juliana y cuando estén casi hechos añadimos unos tomates cherry. Mientras, pelamos los plátanos (uno para dos personas) y los cortamos en rodajas finas para freírlos en aceite. Después, los escurrimos y salamos. Hacemos los lomos de merluza a la plancha. A la hora de servir ponemos los pimientos sobre el plato, la merluza encima y coronamos el plato con el plátano frito.