De temporada: Pepino

De temporada: Pepino
Tobias Schwarz

Ingrediente fundamental en el gazpacho y el salmorejo, esta hortaliza de intenso verde protagoniza otras refrescantes recetas

ISABEL LÓPEZ

Aunque el mercado lo ofrezca todo el año gracias a su cultivo en invernadero, el verano es la mejor época para disfrutar del pepino, cuya pulpa es más aromática y más intenso su sabor durante estos meses. Además, aunque en algunos países europeos se utilice para elaborar sopas calientes, el pepino da lo mejor de sí en los platos fríos y estos apetecen cuando las temperaturas son más altas.

Producto imprescindible de cremas y caldos veraniegos, como el gazpacho, el salmorejo o la importada y más olvidada 'vichyssoise', el pepino se emplea con frecuencia crudo en las diversas cocinas de los países mediterráneos, sobre todo en Grecia, como ingrediente en sopas y ensaladas. Su carne es ligera, crujiente, muy refrescante y fácil de combinar. Con el tomate forma un dúo perfecto, aunque esta pareja puede aumentar en número y sabor si añadimos patata cocida y anchoas en conserva. Y con lechugas verdes, nueces y tacos de pollo a la plancha el plato se vuelve más nutritivo.

Las ensaladas en las que el pepino está presente permiten además un aderezo menos habitual, que va como anillo al dedo y que tiene como base el yogur (natural o griego) al que se añade, según el gusto de cada cual, ajo, cebolla o especias como la albahaca, el eneldo o la menta. Y si incorporamos pepino en daditos a esta salsa se convierte en un extraordinario compañero de carnes, de verduras o de cualquier otro alimento que deseemos sumergir o bañar con ese condimento por el contraste de sabores que proporciona.

Si optamos por consumir el pepino en solitario, lo mejor es condimentarlo con limón, lima o ralladura de naranja, ya que los sabores cítricos potencian su sabor. Y merece la pena probar el pepino cortado en bastones con aceitunas negras y un simple hilo de aceite de oliva, porque se convierte en un aperitivo extraordinario.

Tartar de gambas

Una receta refrescante, sabrosa y fácil de realizar. Lo primero es pelar 100 gramos de gambas, limpiarlas bien, secarlas y reservarlas en el frigorífico tapadas con papel film. Después, pelar el pepino, retirar sus semillas y cortar 80 gramos en trozos pequeños, y hacer lo mismo con 100 gramos de sandía y 60 de cebolleta. Mezclamos bien en un recipiente, sandía, pepino y cebolla antes de incorporar las gambas picadas. El aliño se hace con cebollino, pimienta negra y aceite de oliva, dejando la sal para el final. Un rato en el frigorífico y estará listo.