De temporada, melón

De temporada, melón

Es uno de los postres del verano pero tiene mucho más recorrido si se emplea en sopas, ensaladas y como guarnición de carnes y pescados

ISABEL LÓPEZ

Hidratante ideal y con muy bajo aporte calórico, debido a su gran contenido en agua, el melón es una de las frutas preferidas para el verano. Hay infinidad de variedades como lo demuestran los diferentes colores y formas que salpican las estanterías de fruterías y mercados. Todas ellas son ideales para consumirlas como postre único o combinado en macedonia por otras frutas como grosellas o fresas. Como remate a una comida, el melón puede presentarse también con un yogur y unas hojas de menta, en compota, sorbetes y helados o asado en el horno unos minutos con hierbas aromáticas y acompañado de nueces y de un helado de queso fresco.

Pero esta fruta puede utilizarse en la elaboración de diferentes platos, desde aperitivos a ensaladas o como guarnición de carnes y pescados. Como aperitivo sorprende si maceramos unos trozos en zumo de limón o en jerez. En ensaladas funciona muy bien con quesos como el feta o gorgonzola, entre otros, y con lechugas o canónigos. Con estos últimos y pollo crujiente hace un buen trío, lo mismo que si se presenta con rúcula y lomo de cerdo a la plancha. Y junto a carne y pollo asados se convierte en excelente guarnición simplemente espolvoreando con pimienta unas rodajas. El melón no huye de los pescados, menos si son azules, como lo demuestran unos tacos dorados en un hilo de aceite de oliva virgen junto a unas sardinas asadas. El contraste de sabores sorprende.

Una vez en su punto de maduración, esta fruta se deteriora con gran rapidez por lo que se ha de comer lo más pronto posible. Conviene no guardarlo en la nevera antes de abrirlo, aunque podemos dejar que enfríe una hora antes de servirlo en la mesa para que resulte más refrescante. Una vez abierto sí debe estar en la nevera, tapado con papel film para evitar que absorba el sabor de otros alimentos.

¿Estará maduro?

Es la pregunta común al adquirir un melón. Siempre se ha dicho que hay que tomar el ejemplar entre las manos con firmeza y presionar suavemente la base, el lado opuesto al pedúnculo; si cede un poco significa que está maduro. Pero hay quien considera esa técnica equivocada porque el melón ha podido ir apoyado sobre esa zona al ser transportado y porque, si es un autoservicio, es muy probable que otras personas hayan hecho la prueba con anterioridad. ¿Lo mejor? Confiar en el frutero y, si no lo hay, fijarse en el peso: debe notarse que está lleno.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos