Cóctel explosivo contra el esmalte

Cóctel explosivo contra el esmalte

Cepillarse los dientes después de comer fruta los destroza tanto como la ingesta abusiva de bebidas energéticas. Las consultas se llenan ya de jóvenes que casi han perdido la protección dental

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Las consultas de odontología se llenan, cada vez más, de personas con el esmalte dental dañado o prácticamente perdido. La desaparición del revestimiento de los dientes se ha convertido en un problema de salud hasta el punto de que es ya el tercer motivo de visita la dentista, por detrás de la caries y la enfermedad periodontal, una infección causada por bacterias que dañan las encías. La alimentación sana, curiosamente, y el abuso de bebidas energizantes constituyen los principales enemigos del esmalte. El abuso de las dietas alcalinas, ricas en verduras, como todo abuso, constituye un error y lo paga la dentadura.

«Estamos viendo gente muy joven que con 25 o 30 años ha perdido hasta el 50% del esmalte dental debido a un consumo exagerado de este tipo de sustancias», afirma la odontóloga Eva Berroeta, especialista en estética dental. Los principales responsables de esta 'epidemia' son el consumo exagerado de fruta, el abuso en la toma de ensaladas, especialmente cuando se aliñan con excesivo vinagre, que desgasta la protección dental hasta acabar literalmente con ella, y la toma de bebidas carbonatadas, sobre todo los refrescos de cola y otros energizantes.

«Si te tomas una manzana o dos al día no pasa nada, pero sí cuando te metes el zumo de tres naranjas para desayunar, un kiwi y una ensalada con abundante vinagre para comer y, además un vaso de vino y una cola. Ese cóctel resulta muy fuerte para el esmalte», detalla la especialista, la primera mujer española y segunda europea que ingresa en la selecta Academia Americana de Odontología Restaurativa (AARD, por sus siglas en inglés).

Tejido resistente

La capa que recubre los dientes es, posiblemente, el tejido más resistente del cuerpo humano. El efecto nocivo que el consumo excesivo de bebidas energizantes tiene sobre ella se conocía desde hace tiempo. Los odontólogos creían, sin embargo, que ese daño que veían cada vez más entre sus pacientes se debía, principalmente, a los efectos del bruxismo, que es el hábito inconsciente de apretar la dentadura, generalmente cuando se duerme.

Un estudio con casi 3.200 jóvenes europeos con edades comprendidas entre los 18 y 35 años de Francia, España, Italia, Reino Unido, Finlandia, Letonia y Estonia demostró que el rechinar de los dientes no era el único culpable. El consumo de productos con una alta acidez favorece, según se sabe desde entonces, la hipersensibilidad dentaria.

La lista de los enemigos del esmalte la componen, además de las frutas, vinagre y bebidas energizantes, otros enemigos tradicionales de la dentadura como el tabaco, los medicamentos para dormir y el vómito humano, que es muy ácido. El mismo efecto produce el consumo excesivo de alcohol y el cloro de las piscinas, si uno va a nadar todos los días. Si quiere conservarlo, tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:

Controle la toma de fruta fresca. No pasa nada por comerse dos piezas de fruta al día, que es muy sano, pero no abuse.

Adopte una correcta higiene dental. Si toma fruta de postre, espere media hora antes del cepillado. Elija para hacerlo un cepillo eléctrico, que se detiene automáticamente si se ejerce mucha fuerza. Si no es eléctrico, que sea suave, de tipo medio. Recuerde que no se trata de sacarles brillo, sino de cepillarlos.

El lavado de la boca sólo con agua, sin pasta dentífrica, puede ser suficiente. Si quiere, puede echarle un poco de bicarbonato para equilibrar el exceso de ph. Dos o tres minutos de cepillado son necesarios y suficientes.

Tampoco use pastas blanqueadoras, pues son muy abrasivas. Evite los colutorios, salvo que se lo aconseje el odontólogo, y si ha de utilizarlo, sin alcohol. Es mejor usar una buena seda dental o un cepillo interproximal. Como decían nuestras madres, hay que cuidarlos, que son para toda la vida.