Canto al menú de cervecera

Canto al menú de cervecera
JESÚS ANDRADE

Una ensalada mixta con un pollo resulta una comida completa con un alto aporte nutricional, que bien podría hacerse un día a la semana

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Está a punto de comenzar la temporada de cerveceras y la mejor noticia que cabe esperar de una sección como ésta, dedicada a la nutrición, es que sí, que se puede y que, además, resulta sanísimo. Un menú consistente en una ensalada mixta, aunque sea la más sencilla a base sólo de lechuga, cebolla y, como mucho, un poco de tomate, que es como la ponen en todos los sitios, acompañada de un pollito asado (para compartir, claro) constituye una buena opción desde el punto de vista nutricional para zampar un día a la semana. Se puede incluso disfrutar de algún pimiento verde frito y un par de patatas fritas, pero sin emocionarse, que tienen su carga. ¿Otra buena noticia? Un buen helado de postre no sólo se puede, sino que se agradece. Siga leyendo y sabrá por qué.

«Me parece un menú estupendo», valora la nutricionista Mónica Martínez, del centro médico Amárica IMQ de Vitoria. «La ensalada, incluso la más sencilla tiene muchos nutrientes y el pollo añade a nuestro menú un alto valor proteico», explica la especialista. El verano, que está a la puerta de la esquina, es para disfrutarlo... y el tiempo que tarde en llegar, también. Estas son las claves que ha de tener en cuenta cuando se siente a la mesa de una cervecera, más allá de la principal: la mejor comida es la que se hace en buena compañía.

Ensalada. Uno de los platos más completos que puede disfrutarse, a pesar de que las de cervecera son, posiblemente, las más sencillas que uno puede encontrar en cualquier restaurante. Por norma general, cuantos más colores tenga, mejor, porque cada uno de ellos es la representación natural de su principal componente. No importa. El 85% del contenido de la lechuga, la cebolla y el tomate es pura agua, pero el resto, calorías, nutrientes básicos y sensación de frescura y saciedad.

Pollo asado. Uno de los platos más jugosos y apetecibles, con abundantes nutrientes y el beneficio añadido de que –aunque siempre hay excepciones y ésta sería de las raras– gusta a toda la familia. Rico en proteínas de alto valor biológico, contiene minerales como potasio, fósforo, magnesio, hierro y vitaminas C, B12 y ácido fólico, esenciales para la vida. Es además carne blanca, pobre en grasa. Tiene dos inconvenientes, pequeños. La piel, tostadita y con su jugo, gusta, pero es mejor evitarla. Contiene la mayor concentración de grasa (48%) que puede encontrarse en el animal y se considera que en ella se acumulan sustancias no deseables, como agentes contaminantes, farmacológicos y hormonas. Hay quien asegura que no es tóxica y que sale al mercado con todos los avales sanitarios. Lo lógico es que así sea, y bien cocinado tampoco tiene por qué dar problemas, pero desde el punto de vista nutricional, el exceso de grasa parece razón suficiente para retirarla en el plato. El otro inconveniente es la salsa, un mejunje que no se sabe exactamente con qué se elabora y que sólo aporta calorías puras y duras. Si no se resiste, allá usted, pero el consejo profesional es «fuera salsa y piel».

Patatas fritas. Hay que reconocerlo: son mmm... Muy ricas. En casa, cada uno tiene sus trucos, pero las de cervecera también gustany entran fenomenal. Pero son un peligro, una bomba calórica. Absorben mucho aceite, que no es más que grasaza añadida y quizás no de la mejor. Con el aceite de la ensalada, que posiblemente sea de oliva, tiene suficiente.

Pimientos verdes fritos. Es difícil resistirse a ellos, pero como las patatas, acumulan demasiado aceite. No se pase, pero tampoco se prive. «Con uno o dos va bien», permite Mónica Martínez.

Cerveza. Es la cosa de la cervecera, aunque no debe olvidarse que se trata de una bebida alcohólica, de baja graduación, bien,pero no quita la sed. 100 mililitros contienen 42 kilocalorías, lo mismo que un refresco de cola. Cada uno es responsable de su salud.

Sorpresita. Y el mejor postre, lo prometido, un helado, «que el frío ayuda a hacer la digestión». Evite los cremosos y de chocolate. Mejor los caseros y de hielo. ¡Y a vivir!