Valdemar, una bodega con todos los sentidos

Un grupo de personas participa en una de las visitas inclusivas de Valdemar./
Un grupo de personas participa en una de las visitas inclusivas de Valdemar.

Información en braille y lengua de signos, entre otras aportaciones, destacan en la visita sensitiva a la bodega de Oyón, única en Europa en su género

ELENA SIERRA

Son ya 130 años ligados al mundo del vino. La sexta generación en la recámara, la quinta trabajando y la cuarta... Bueno, la cuarta sigue ahí, en la tarea. Si uno tuvo la idea de construir una bodega con la tecnología más avanzada de la época a comienzos de los años 80 en la tierra a la que la familia había estado ligada siempre, en Oyón, y comenzar a hacer un vino que revolucionó entonces la manera tradicional de hacer en denominación Rioja, y si ese caldo de «línea moderna» que abrió una nueva vía ha terminado siendo «un clásico», debe de ser difícil desligarse. Más si no faltan planes en los que echar una mano, como la apertura de una bodega en el estado de Washington, en Estados Unidos, que es lo que la familia Martínez Bujanda hará en abril.

Bodega Valdemar

Dirección
Camino Viejo, 24. Oyón (Álava).
Teléfono
945622188.
Web
valdemar.es.

Siguen ligados a Oyón, produciendo 'riojas', pero se animan a hacer las Américas. «Washington está ahora como el valle de Napa hace 30 o 40 años y queremos formar parte de esa historia», dice Ana, una de los dos hijos de Jesús Martínez Bujanda. Jesús, el hermano, hace tiempo que se trasladó a Walla Walla, la localidad en la que abrirán su bodega americana... «Si Napa Valley está a la altura de África, Walla Walla está a la de Burdeos», limita geográficamente Ana.

Y allí, en Valdemar Estates, desde ya está integrado en el plan que las visitas enoturísticas sean inclusivas. La construcción ha tenido en cuenta que «todo el que quiera pueda visitar la bodega». No es una manera de hablar. Hace un tiempo en Valdemar, en la Rioja Alavesa, se dieron cuenta de que había personas que no podían realizar el recorrido por las instalaciones o que, si lo hacían, se perdían gran parte del contenido. Superadas las barreras arquitectónicas en las que todos nos solemos fijar, sigue habiendo obstáculos, por ejemplo cuando el aficionado al vino es una persona ciega o sorda. «Vino alguien con una discapacidad de este tipo y no pudimos atenderlo como debíamos. Y aquello nos dolió. Así que empezamos a pensar cómo podíamos hacer las visitas completamente inclusivas».

Tres preguntas con respuesta

La primera respuesta: haciéndolas más sensitivas. Durante el recorrido por la viña y los interiores, se puede tocar, oler y saborear. «Aquí la copa de vino te acompaña desde casi el principio», señala Ana. Se tocan la tierra, la viña, los bitartratos –esos cristales que se forman en el vino joven– y hasta las barricas por dentro. «Se trata de sentir lo que vive el vino». Se diferencian los olores propios de la uva y los adquiridos durante el envejecimiento. Se hace el maridaje con alguna tapa en una de las paradas de la más de hora y media que suele durar esta 'masterclass' que tiene como objetivo conocer el proceso general de elaboración del vino y, además, las peculiaridades del que lleva la etiqueta de esta casa.

Segunda respuesta: poner a disposición de los visitantes toda la información. Folletos, paneles y etiquetas en braille o en formato de lectura fácil, vídeos en los que se transmite el mensaje también en lengua de signos, códigos QR que llevan a contenidos pensados para todos. «Es inclusiva desde la verja de entrada».

Tercera respuesta, y no es la menos importante: todas las visitas son la misma visita. Es decir, no hay que reservar una especial, diferente, sino que todas las citas en Valdemar están pensadas para todas las personas. «No queremos que nadie se sienta diferente». Hay todos los días, menos los domingos, normalmente a las 12.00, y bajo reserva. Entre semana, el horario puede adaptarse a las necesidades de los grupos. Cuesta 18 euros.

Esta es, de momento, la única bodega del entorno, de España y de gran parte de Europa que ofrece visitas inclusivas. Una iniciativa avanzada que les ha servido para llevarse ya un par de reconocimientos: el Premio Internacional a la Mejor Experiencia Innovadora en Enoturismo concedido por la publicación especializada 'Drinks International Challenge 2019' y ser finalistas del II Premio Turismo de Responsable que se ha entregado esta semana en Fitur.