El txakoli de Bizkaia, en forma

Patxi Zabala sirve un txakoli ante Silvia Mendizabal. /JORDI ALEMANY
Patxi Zabala sirve un txakoli ante Silvia Mendizabal. / JORDI ALEMANY

La Denominación de Origen festeja su 25 aniversario con una de sus mejores añadas

ELENA SIERRA

Los 25 años de una denominación de origen dan para que un vino ligado a la tradición pero con no muy buena fama, es decir, un caldo considerado más «folclórico» que interesante, evolucione hasta ser apreciado por su calidad. Es lo que tiene que haya mucha gente trabajando en la mejora del cultivo de la vid y la posterior elaboración del vino. Eso es, resumiendo mucho, lo que celebra este año el Bizkaiko Txakolina, cuya D.O cumple 25 con la sensación de haber mejorado mucho y haber llegado a ser un caldo «de referencia», en palabras del presidente del Consejo Regulador, José Luis Gómez Querejeta. Ya no solo lo beben los mayores, los que le tienen cariño porque es de casa, sino que los más jóvenes también lo piden. Ya no es solo para 'chatear', sino que puede ser invitado a la mesa.

Es el caso del Mendraka, el txakoli elegido por seis miembros de la Asociación de Sumilleres de Bizkaia en una cata a ciegas para representar a la D.O. en los actos institucionales y promocionales a lo largo de 2019. El de Mendraka, de la bodega Elizalde de Elorrio, fue el que se descorchó y con el que se brindó oficialmente en el Bizkaiko Txakolinaren Eguna, celebrado el jueves de la semana pasada en el espacio El Silo, en Bilbao.

La madrina de la presentación del Txakoli Eguna fue la periodista Silvia Intxaurrondo, que recordó su propia historia familiar. «Martín, tío de mi padre, tenía un txakoli de los años 60, de esos que han cambiado tanto». Situado en Montellano, Galdames, era el típico «caserío de los de toda la vida, con las uvas no en vides, sino en parras, con una tierra muy fértil y que producía para consumo de casa». Al vino sumaba los productos del cerdo y de las gallinas, «y se convirtió en un referente para los cazadores de la zona».

Una gran añada

Sería ya en los 80 cuando los productores comenzaron a pensar en la profesionalización y la apuesta por la calidad. «Una tarea difícil e ilusionante para recuperar un exquisito caldo», dijo Intxaurrondo. De la Asociación de Txakolineros, al nacimiento de la D.O. hace ya 25 años. Así que el acto del jueves sirvió también para dar comienzo a los que se realizarán a lo largo de 2019 para conmemorar esa fecha. Se hará con una buena añada, por cierto. En palabras del sumiller Patxi Zabala, «una de las mejores».

Las abundantes lluvias de la primavera pasada y el calor posterior hicieron que los granos alcanzaran la maduración en un «estado de sanidad perfecto». Una vendimia cálida reforzó después las características del txakoli que podremos beber este año, que en el de Mendraka se define por «reflejos verdosos, muy fresco en nariz, afrutado, y muy complejo en boca, con notas cítricas y florales. Un vino con mucho cuerpo, que perdura en la boca».