Roman Matcovschi: La pasión hecha cerveza

Roman Matcovschi: La pasión hecha cerveza

Visitamos al brewer de Gernika que ha introducido con éxito lúpulos sudafricanos en una cerveza artesana vasca

SERGIO EGUÍA

La cita es en el Legoie de Gernika, bar motero y amante de la buena birra en Barrenkalea, 2. Nuestro anfitrión llega con puntualidad británica. El reloj es importante cuando pasas media vida entre aviones y aeropuertos. Su trabajo –su otro trabajo– en comercio internacional le obliga a viajar con relativa frecuencia. Por suerte para nosotros. Uno de esos viajes, el año completo que le envió a Sudáfrica la empresa guipuzcoana para la que trabajaba entonces, está en la génesis del proyecto Basque Oak y de la Newton, una de sus mejores creaciones hasta la fecha. Aunque puede que la Black Gold te guste más.

Basque OAK Brewery

Newton
Doble IPA que aúna lúpulo de Sudáfrica y Norteamérica. 4 €.

Vamos por partes. ¿Qué le lleva a un joven de Gernika, que en principio no tiene relación con la cerveza, a meterse en el mundo de la craft beer, al punto de conseguir premios internacionales con sus recetas? Pues lo mismo que mueve el mundo: la curiosidad. «La necesidad de ver de forma tangible las cosas por las que me intereso», explica Roman Matcovschi (Chisinau, Moldavia, 1988). «Montar una cervecera artesana, y su plan de negocio, fue al comienzo el trabajo de fin de máster que preparé para mi MBA en Oñati, Mondragon Unibertsitatea. El problema es que lo fui viendo tan claro que realizarlo se convirtió en una necesidad», relata con una ilusión que atrapa.

Así que junto a otros cuatro amigos –dos chicos y dos chicas, que esto de la birra es mucho más paritario de lo que la gente se imagina– comenzaron a construir lo que tiene que acabar siendo un proyecto de éxito. Todos siguen con sus empleos (no hay que perder el pie si se quiere dar un buen salto) pero tampoco dejan de dar pasos. Y los primeros son los más difíciles. «La financiación, por ejemplo. Nos reunimos con muchas entidades financieras, pero lograr que apoyen este tipo de aventuras empresariales es complicado. Nosotros queremos levantar una microcervecera con su propio taproom aquí en Gernika. Todavía quizá es pronto y por eso elaboramos como nómadas: alquilando las instalaciones de terceros».

Una mezcla increíble

Tras algunas experiencias mejorables, Roman halló la ayuda de los chicos de Laugar. En sus instalaciones de Gordexola ha nacido y madurado esta doble IPA con lúpulos que el propio productor se trajo de Sudáfrica bajo el brazo y algo de Chinook americano. «Al unirse se produjo algo increíble. Es como si hubiéramos encontrado un nuevo estilo». Y la verdad es que el toque tropical y frutal que tiene esta cerveza de 8,2 grados y 115 IBUs (escala europea de amargor) hace que sea muy diferente a todo lo que hay en el mercado. Alcohólica y amarga, como mandan los cánones, es fácil de beber y muy recomendable incluso para los que no son devotos de las India Pale Ales y se decantan por bebidas más maltosas.

Un palo que también dominan los gernikarras. Su imperial stout Black Gold se ha llevado recientemente la única medalla de oro que se entregó en los London Beer Competition. «Es un concurso un poco diferente a lo que estamos acostumbrados en Europa. De hecho es la primera edición fuera de Estados Unidos. Se premió no solo por la cerveza, sino por su relación calidad precio y por su etiquetado».

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