Riscal del 47 y 64, en la puesta de largo del Regi

Benjamín Romeo, Paco Hurtado de Amézaga y Pedro Aznar junto a botellas de 1947 y 1964./JULIÁN MÉNDEZ
Benjamín Romeo, Paco Hurtado de Amézaga y Pedro Aznar junto a botellas de 1947 y 1964. / JULIÁN MÉNDEZ

Hurtado de Amézaga imparte una cata magistral con algunas de las 180.000 botellas de 'La Catedral' y presenta el insólito XR

JULIÁN MÉNDEZ

Nadie en el mundo hace cuatro millones y medio de botellas de vino de reserva. Nadie». Francisco Hurtado de Amézaga, descendiente del primer marqués de Riscal, sacaba pecho al mostrar los poderes de la bodega de Elciego, donde es enólogo y director técnico. Lo dijo en Urduliz, en la nueva dirección del Bar-Restaurante Regi (Hegoalde, 2), muy cerca, recordó, de Las Encartaciones, «donde vivió el primer marqués de Riscal».

Amézaga participó en la puesta de largo del local de Iraide Somarriba. La cena-cata tenía el atractivo añadido de poder probar dos vinos muy singulares y sabrosos. Un Riscal de 1947, año de nacimiento del propio Paco Hurtado de Amézaga, y un 1964, natalicio de su colega Benjamín Romeo, patrón de Bodega Contador. «El antiguo Regi se quedó pequeñito, este es el primer evento que celebramos aquí», apuntó Romeo.

Los superpoderes de la compañía de Elciego no están solo en las airosas formas del titanio que refulge con el sello de Gehry sino que pasan por una asombrosa colección de 180.000 botellas que se custodian en un santuario conocido con el venerable nombre de 'La Catedral'. «Como dijo el gran enólogo Jean Pinaud, 'la diferencia entre un vino bueno y el que no lo es, está en su capacidad de envejecimiento'», resaltó Amézaga. «Guardamos botellas desde el primer año de elaboración. 1862. Cuando Pinaud vino a Rioja a enseñar a hacer vinos estilo Burdeos, logró que en el Medoc alavés hicieran tintos con potencial de guarda. Hace poco hicimos una cata con 111 añadas de Riscal. ¡Y las 111 estaban buenas!»

Esa pasión por la guarda, por dejar reposar (y crecer los vinos) llevó una y otra vez a Amézaga a lamentar los «infanticidios» cometidos al abrir botellas demasiado pronto. «Este vino, un Gran Reserva de 2011, debería haber estado un par de años más en botella. Pero nos las bebemos ahora. No las disfrutamos como deberíamos, tomándolas en su tiempo», se lamentaba el enólogo, sabedor del poder de seducción del calendario y del deseo.

Sabrosura y magia

Iraide Somarriba sacó a la amplia sala de Regi: Royal de centollo, Ventresca de salmón ahumado, yogur y cítricos, Canelón de anchoas y pimientos morrones, Bonito con huevo de codorniz, Kokotxa de merluza rebozada, Carabinero a la brasa y Hongos de la Demanda con foie antes del Chocolate en tres texturas con helado de fruta de la pasión que cerró una cena en la que actuaron los magos Valen, Jorge Blass, Yunke y Pepe Monfort.

Amézaga presentó en primicia el XR de Riscal, un extra reserva, homenaje a los maîtres de chai que marcaban así las barricas de vino a las que auguraban un mejor y mayor potencial de envejecimiento. «Es Tempranillo y Graciano criado en barrica americana. Se trata de un vino corpulento al que le viene muy bien la botella», dijo Amézaga. Este vino que se venderá solo a restauración a partir de otoño llama poderosamente la atención por sus dulces aromas a vainilla. Otra bala de plata del marqués.