Andreas Kubach: «Hacemos mal los vinos de gama media, les falta personalidad»

Andreas Kubach: «Hacemos mal los vinos de gama media, les falta personalidad»
JORDI ALEMANY

El Master of Wine defiende que el vino es un producto cultural y cree que todavía hay mucha producción barata que perjudica la imagen de país

GUILLERMO ELEJABEITIA

De padres alemanes pero afincado en España desde su juventud, Andreas Kubach lleva 20 años en el mundo del vino en los que ha hecho de todo: viticultor, bodeguero, responsable de producción, calidad o marketing en bodegas grandes y pequeñas. Desde 2017 añade a su firma las siglas MW, que le acreditan como uno de los cuatro únicos Master of Wine de nuestro país. Solo hay algo que no hace, morderse la lengua. Responde a las preguntas con franqueza y precisión, aunque se muestra más incómodo a la hora de posar para las cámaras.

–¿Cuánto de pose hay en el mundo del vino?

–Demasiado. Yo hago vino y lo defiendo por el mundo, comunico poco, porque quiero que sean mis vinos los que hablen. Pero hay mucha pose y es una pena, porque el vino es algo tan maravilloso que no necesita esa afectación. Es completamente innecesaria, como en cualquier otra manifestación cultural.

–¿Eso significa que un vino muy bueno se vende solo o también hace falta salir a venderlo?

–El vino es un mundo muy competitivo en el que hay muchísima gente buscando cosas auténticas, interesantes y con dimensión cultural. Si tú tienes un vino que merece ser bebido alguien lo encontrará, porque constantemente hay importadores paseándose por los países productores. Pero si haces algo que no aporta nada es más complicado. En resumen, cuanto menos aportes a nivel de vino más tienes que salir a venderlo, pero si lo haces muy bien te encuentran.

–Usted es uno de los cuatro Master of Wine españoles, ¿no le parecen pocos dado el peso del país en el sector?

–Me parecen muy pocos, pero hay que tener en cuenta que hace solo cuatro años había uno. Siempre estamos reclutando candidatos y nos gustaría que en poco tiempo hubiera ocho o diez. A ser posible que abarcasen todo el abanico profesional: viticultores, elaboradores, enólogos, comerciantes, algún sumiller...

«Yo no miro las puntuaciones»

–¿Seguimos siendo vistos en el extranjero como un país de vino barato?

–Ha cambiado un poquito. Hay un sector interesado en el vino que es muy consciente de la alta gama española. Todo el mundo sabe lo que se está haciendo en vinos que reflejan su origen, en toda la península y en las islas. Pero todavía se hace demasiado vino demasiado barato y no sostenible que está tirando hacia abajo la imagen del país. Y luego hay un vacío en la gama media, hacemos muy mal la gama media, porque tenemos vinos técnicamente bien hechos a los que les falta personalidad. Ahí está el reto para cambiar la percepción del mercado a nivel global.

–En ocasiones ha dicho que en España no hay cultura de vino ¿es el público también responsable de esta mala imagen?

–Me critican mucho por ello pero me reafirmo. Hay que hablar menos de cultura de vino y más del vino como cultura. Lo que no hemos entendido en España es que el vino es un producto cultural. Se dice que es un alimento, pero en realidad es un producto de lujo con el que interactúas no solo a nivel gustativo u organoléptico, hay un relación más profunda que tiene que ser estética, casi emocional. Cuando das este paso es cuando llegas a vinos de más interés y también de más precio.

–A la hora de juzgar una carta de vinos, ¿cantidad o calidad?

–Uno de los grandes problemas de las cartas de vinos es que piensan que por tener más referencias son mejores, cuando lo importante es que haya coherencia entre la oferta de vino y la cocina del restaurante. Muchas veces se ven como algo separado, cuando son partes de una misma experiencia. Hay que hacer una carta dinámica, ágil, interesante.

–Muchos clientes se guían por las puntuaciones a la hora de elegir. ¿Se puede ponderar con un número algo tan complejo como un vino?

–Yo no miro las puntuaciones jamás. Para mí es fácil decirlo porque me dedico a ello y soy un experto en vino. Entiendo que un consumidor a veces necesite una orientación, pero decir que un vino tiene 98 en vez de 96 es tan estúpido como decirlo de una película o de una canción.

–Es especialista en reflotar bodegas en crisis ¿cuál es su secreto?

–Uno va aprendiendo con los años. Si hay un secreto es que me he empapado de todos los aspectos del negocio, soy tanto viticultor como enólogo, gestor, comerciante, especialista en marketing. Una cosa sin la otra no funciona. Cuando tienes un negocio en el que hay alguien haciendo un vino pero no tiene ni idea de cómo se comercializan, o a alguien que vende muy bien pero nunca ha pisado una bodega, entonces tenemos un problema.

Txakoli y Rioja

–Los txakolis que elabora con Gorka Izagirre acaban de arrasar en el Concurso Mundial de Bruselas.

–Es una gran noticia, pero no nos va a cambiar la vida, ni nos hace falta para defender el vino. Lo importante de estos premios es que se demuestra que en este caso un txakoli puede ser considerado entre los grandes del mundo.

–Sin embargo hace unas décadas el txakoli era percibido como un vino de baja calidad, ¿ve casos similares en otras denominaciones?

–Claro que las hay y casi siempre son impulsadas por unos pocos entusiastas. Con que haya un grupito de elaboradores, que pueden ser más o menos amigos pero que comparten ideales y tiran del carro, se puede conseguir que cambien las cosas.

–Priorat acaba de presentar sus nuevas categorías de vinos para distinguir vinos de villa, de viña clasificada y de gran viña ¿qué le parece?

–Me parece espectacular, aunque me da mucha rabia que lo hayan hecho antes que otras zonas en las que yo estoy elaborando. Es un tema pendiente urgentísimo en Rioja, donde hay una nueva ley pero que se ha hecho a medias y sin suficiente voluntad. Es absolutamente crítico para el éxito futuro que lo hagamos también en Rioja. Y conforme vayamos cogiendo más experiencia, creo que es algo que veremos en toda España.

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