Cómo hacer bien la 'Operación bikini'

Cómo hacer bien la 'Operación bikini'

El secreto para perder dos o tres kilos antes de que arranque el verano es –¡sorpresa!– comiendo de todo, «sin pasar hambre» y haciendo ejercicio

FERMÍN APEZTEGUIA

Está usted de suerte. Tenemos la fórmula para perder en un mes esos dos o tres kilos que dice que le sobran y, lo que es mejor, ¡no se lo pierda!, comiendo de todo. «Sin pasar hambre» y asegurándole que ese exceso de peso nunca más volverá a sus michelines. ¿Resulta emocionante, verdad? La verdad, lo escribo y se me saltan las lágrimas.

La nutricionista Anabel Tueros asegura que es posible. Requiere, como todo, de un poco de fuerza de voluntad, pero tampoco demasiada, no se desanime. «Si son dos o tres kilos, aún estamos a tiempo de conseguirlo», anima la experta. «Si fueran 10 ó 12, nos veríamos muy apurados, tendríamos que haber comenzado hace un par de meses para llegar al verano. A menos que –advierte– se quiera hacer una locura, pero esa labor ya no corresponde a los nutricionistas». En su consulta del hospital de San Juan de Dios está acostumbrada a ver que la fórmula que aquí se propone, «que no es una receta mágica, sino la que nos enseñaron en la facultad», funciona. Requiere disposición y sensatez. Si cumple ambas condiciones, adelante.

Los diez mandamientos de la 'operación bikini', la buena, no la que le van a contar en las revistas de moda o el corazón, comienzan por ponerse en manos de un profesional que ajuste la dieta a nuestras necesidades individuales. No es lo mismo quien duerme diez horas que quien trabaja a relevos, carga con obligaciones laborales y domésticas o tiene tendencia al sobrepeso y alergia al ejercicio.

Un experto determinará el número de comidas que necesitamos en cada caso y elaborará un menú semanal ajustado a nuestras propias necesidades. Lo normal es que gire en torno a cinco comidas al día, pero puede variar. Depende de la vida que lleve cada uno.

Siga leyendo que se lo hemos prometido y lo vamos a hacer. Vamos a contarlo todo. La columna vertebral de nuestra dieta es la hidratación. Una cantidad importante del exceso de peso no es grasa, sino líquido retenido por una incorrecta hidratación. En función del peso, deberíamos beber entre 1,5 y 2,5 litros de agua diarios, incluida la de los propios alimentos.

El control de los horarios también es determinante, fundamental. Hay que comer cada tres o tres horas y media con el fin, subráyelo bien, de no pasar hambre. «Es lo único que prohibo a mis pacientes», afirma la especialista. No hay cosa peor que sentarse a la mesa con hambre, porque se come con ansiedad, se devora la comida antes de que seamos conscientes de que ya nos hemos saciado».

Tan fundamental como el control de los horarios resulta vigilar las cantidades. No hace falta un plato a desbordar, especialmente si hemos de trabajar por la tarde, y menos aún si se trata de un trabajo de oficina. Si tiene en cuenta el paso anterior, eso de sentarse a la mesa sin un hambre voraz, le resultará más fácil no comerse un bollo de pan antes de empezar y evitar rebañar el plato de lentejas.

Sexto mandamiento: hay que hacer ejercicio físico, aunque sea caminar de forma ligera media hora al día o 150 minutos semanales. En esta dieta, resulta básico y más que necesario, porque de lo que se trata es de quemar más calorías que las que se ingieren. Es ahí, en el ejercicio, donde lograremos eliminar esos dos o tres kilos indeseables.

No hay alimentos prohibidos. Ni siquiera se desprecia la típica pizza que se comparte el viernes por la noche en familia o con amigos, que es algo fantástico. ¡Eso sí, los caprichines, sólo una vez a la semana! Como norma general, coma un día a la semana legumbres, otro pasta, un tercero arroz y el resto ensaladas y verduras. Los segundos platos deberían estar más llenos de pescado que de carne, preferiblemente blanca y a la plancha.

Huya de salsas. Recuerde que el desayuno ha de contener una fuente de proteínas (cereales, por ejemplo), un lácteo y fruta. Almuerce y meriende;y procure cenas ligeras. ¿Le suena todo esto? Es pura dieta mediterránea y ejercicio. Si la sigue, perderá esos dos o tres kilos que buscaba y si logra mantenerla, no los recuperará. Merece la pena intentarlo.