Jantour

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Una apuesta de arroz con leche

Ilustración de la revista 'Vida Vasca', 1943. Arroz con leche de Darío Álvarez (CC BY 2.0)./
Ilustración de la revista 'Vida Vasca', 1943. Arroz con leche de Darío Álvarez (CC BY 2.0).
Historias de tripasais

Los atracones han sido siempre un frecuente motivo de apuesta en el País Vasco: en 1926 un donostiarra propuso comerse de una sentada 17 kilos del popular postre

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Ya sabemos todos que la frase «a que no hay huevos» suele desembocar en una apuesta estúpida y acabar como el rosario de la aurora, pero parece ser que es un estímulo irrresistible ante el que los vascos babeamos como perros de Pavlov. Infinitas sinsorgadas se han realizado bajo la excusa del reto público y, cómo no, muchas de ellas han tenido como protagonista al jamar. Al comer sin medida hasta reventar, básicamente, para ver quién tenía la andorga más grande, como en esas competiciones americanas que dan un poquillo de asquete pero que nos encandilan al encender la televisión.

Los desafíos culinarios (no a muerte, pero sí hasta la indigestión) han sido siempre un clásico vasco y contribuyeron en no poca medida a crear nuestra mítica fama de tragaldabas. En la revista 'Vida Vasca'(número 20, 1943) rememoraba Pedro Zubieta algunos de estos episodios pantagruélicos, algunos ocurridos incluso sin reto por mediante, como cuando Patxi Bollos se comió más de cien croquetas de camino a la sociedad Istingorra. Otras veces, también de manera espontánea, surgía el pique entre cuadrillas o mesas vecinas por ver quién comía más chuletas y de manera más rápida, pero los retos verdaderamente famosos fueron con publicidad de por medio.

«El admirable sujeto»

La prensa de los años 20 recogió numerosos desafíos glotones. Se hizo famoso por aquel entonces un pescador donostiarra apodado 'Sanwich', alias que recibió por tragar una vez y sin mojarlos en salsa tres kilos y medio de pan. José el Sanwich, envalentonado por su triunfo panarra, anunció en junio de 1926 que era capaz de comerse 16 litros de leche, 4 kilos y medio de arroz y su correspondiente azúcar, o lo que es lo mismo, su equivalente en arroz con leche. Los periódicos 'Región', 'El Pueblo Vasco' y 'La Voz de Guipúzcoa' glosaron su gesta y las apuestas se sucedieron.

La prensa local recogió el reto.
La prensa local recogió el reto.

La apuesta, cruzada entre el Sanwich y un lechero llamado Azurmendi, tuvo lugar en el Bar Flores de la Parte Vieja de San Sebastián. Expectantes, los parroquianos vieron cómo el pescador trasegaba cuchara tras cuchara de arroz con leche, pero «la capacidad gástrica del admirable y voraz sujeto en cuestión no llegaba a los extremos gargantuescos que sus entrenamientos hacían suponer y ante la montblanquiana pirámide de arroz con leche sucumbió en un errendi angustioso y desilusionador» (La Voz de Guipúzcoa, 9 de junio de 1926). El pescador comió solamente tres kilos del total; perdió la apuesta, la fama y encima tuvo que pagar religiosamente la cantidad de arroz con leche servido, cuyos restos fueron alegremente devorados por los asistentes.

A por el récord

Tres años después, en 1929, otro valiente intentó una gesta similar. Juan Urrutia Goitia, otro arrantzale guipuzcoano, se apostó con un amigo a ver quién de los dos era capaz de batir el récord del Sanwich. Tal y como cuenta 'La Gaceta de Tenerife' (20 de febrero de 1929), «concurrentes, vecinos y curiosos rodearon la singular escena del desafío. El dueño del bar dio la señal de arrancada con un palmetazo sobre el mármol y los rivales comenzaron a meter arroz tráquea abajo».

Resultado: Juantxo se embauló tres kilos y medio de arroz con leche entre pecho y espalda, mientras que su contrincante sólo pudo con dos. Así que a día de hoy el récord sigue estando en 3500 gramos de delicioso arroz con leche ingerido de una sola sentada. ¿Se animan ustedes a superarlo? No hay huevos.

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