Jai Alai, el cóctel de los pelotaris en Cuba

Jai Alai, el cóctel de los pelotaris en Cuba
Ana Vega

Hace más o menos un siglo que nació en La Habana este combinado de vermut y ginebra creado en honor del juego de pelota y del mayor frontón de la época

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Ya sabrán ustedes que aunque el jai alai y la pelota sean muy de aquí, hubo tiempos felices en que el tradicional deporte vasco triunfó en todo el mundo, despertando verdadero furor. Antes de que la fiebre llegara a Estados Unidos y nuestros pelotaris se lucieran por Miami o San Luis, la cesta punta arrasó en Cuba llegando a convertirse en una afición de índole nacional. Aunque se cree que en torno a 1880 ya hubo algún tímido intento de jugar a pelota -y a sus apuestas- en la perla del Caribe, el auténtico despertar ocurrió a principios del siglo XX.

Allá por 1898, el torero elgoibarrés Luis Mazzantini, su hermano Tomás y otros ilustres y ricachones vascos con intereses en tierras cubanas promocionaron la idea de construir un gran frontón en La Habana. Fruto de sus esfuerzos y sus conversaciones con las autoridades de la ciudad, entonces copadas por estadounidenses debido a la intervención norteamericana tras la Guerra de Independencia, el Frontón Jai-Alai se inauguró el 3 de marzo de 1901. Grande, largo y hermoso, llegó a llamarse Palacio de los Gritos por las voces de los aficionados, que se oían a varias manzanas de distancia.

La capital cubana se convirtió en masa al pelotarismo, llenando las gradas y, de paso, los bolsillos de los corredores de apuestas del que fuera el frontón más activo del mundo durante unas cuantas décadas. Lo más granado de la alta sociedad habanera acudía a los partidos, igual que los numerosísimos turistas yanquis que inundaban la ciudad a principios del siglo XX; lo hicieron especialmente entre 1920 y 1933, cuando la Ley Seca impedía tomar tragos en suelo estadounidense.

Fue aquella la época dorada de la coctelería cubana y de los llamados cantineros, barmans en muchos casos de origen español que atendían bares como Sloppy Joe's, La Florida, la barra del Hotel Plaza o el palco presidencial del Jai Alai. En este último lugar y entre apuesta y apuesta tomaban los clientes adinerados exquisitos cócteles hechos al momento, y allí supuestamente se creó el cóctel Jai Alai, un clásico hecho a base vermut y ginebra.

Postal publicitaria del frontón Palacio de Tijuana (Cocktails Across America, Diane Lapis y Anne Peck-Davis, 2018)
Postal publicitaria del frontón Palacio de Tijuana (Cocktails Across America, Diane Lapis y Anne Peck-Davis, 2018)

Su primera aparición en un recetario fue en el 'Manual del cantinero' de 1924, donde aparece indicado para «un vaso mediano con hielo», con un tercio de vermut italiano, otro tercio de ginebra Gordon y completado con sifón. Esta sencilla combinación se iría refinando (o complicando) con el tiempo), y así nos la encontramos en 1930 ('Manual oficial del Club de cantineros de la República de Cuba') hecha con una parte de ginebra holandesa, dos de vermut, azúcar y agua mineral, o en 1939 en el libro del mismísimo bar Floridita (Floridita Cocktails) elaborada con hierbabuena, azúcar, limón exprimido, Amer-Picon, ginebra y vermut.

Lo mejor es que este cóctel cubano de nombre y resabio vascos acabaría dando pie a algo que nos toca mucho más de cerca. Al parecer, uno de los camareros que atendían el frontón Jai Alai se trajo la receta de vuelta al otro lado del Atlántico y la adaptó, creando algo nuevo. Su nombre fue Miquel Boadas y a él se le atribuye la popularización de la «combinación cubana», llamada después «media combinación» y que nosotros conocemos como «vermut o marianito preparado».

Pero de eso hablaremos otro día. Quedémonos ahora con que el cóctel Jai Alai -o más bien el vínculo entre bebercio y frontón- fue tan famoso que dio pie a otro combinado también nacido en América: el Jai Alai Special. Aparecía en los años en la publicidad del frontón de Tijuana (México) y estaba hecho con zumo de lima, naranja, licor de cacao y ron.

La receta

Agitar en una coctelera con hielos 2 partes de ron blanco, 2 de zumo de lima y 1 de crême de cacao blanca. Colar sobre un vaso lleno de hielos y añadir 4 partes de zumo de naranja.

 

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