La UE valida su divorcio con Reino Unido y le apremia a que lo ratifique

Theresa May abandona cabizbaja la sala en la que ofreció su rueda de prensa una vez ratificado el acuerdo por los Veintisiete. /AFP
Theresa May abandona cabizbaja la sala en la que ofreció su rueda de prensa una vez ratificado el acuerdo por los Veintisiete. / AFP

May librará ahora otra batalla en el Parlamento británico, que decidirá si apoya o no al 'Brexit'

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

Dos horas. Ese fue el tiempo que se necesitó ayer en Bruselas para abrir la puerta de salida a Reino Unido. Dos horas (raspadas) dedicaron los jefes de Estado y de Gobierno de la UE a la cumbre en la que se validaron los documentos del 'Brexit' –el Acuerdo de Salida y la declaración política sobre la relación futura con los británicos–, que cimentan algo sin precedentes: una escisión del proyecto comunitario. El Consejo Europeo extraordinario se celebró sin sobresaltos después de que España hubiera levantado el sábado la amenaza de veto por sus objeciones acerca de Gibraltar. Superado ese susto, Europa dio el paso clave para que una de sus potencias cierre 45 años de historia en común.

Pero no es ni mucho menos la última palabra. Lo que se deja atrás fue difícil. Pero lo que se viene encima no lo será menos. Ahora todo el peso recae en Londres, en la primera ministra, Theresa May. A ella le corresponde ahora sumar los apoyos suficientes (que hoy no tiene) para que el Parlamento británico ratifique «antes de Navidad» (se baraja el día 12 de diciembre) los compromisos alcanzados en la capital belga. Le queda por delante una intensa campaña para conseguir el respaldo de los Comunes. Veremos si no anulan su tozudez.

El 'no' allí, en Westminster, empujaría hacia un territorio inexplorado. Desde la salida caótica de Reino Unido hasta el desplome de su Gobierno. Los males menores serían la convocatoria de un segundo referéndum y una eventual solicitud de reabrir la negociación con Europa que, como mucho (y hoy ni tan siquiera se admite), solo aceptaría estirar el marco temporal de aplicación del Artículo 50, la base jurídica de este divorcio. ¿El resultado? Demora.

Mucho más accesible es el refrendo del Parlamento Europeo. El otro gran trámite pendiente. Su presidente Antonio Tajani prevé que el pacto del 'Brexit' vaya a pleno también en diciembre –se adoptará entonces una primera resolución– y no alberga muchas dudas sobre el 'ok' final porque detecta una «mayoría a favor» tras sondear a los grupos de la Eurocámara. Eso sí, habrá que esperar, como mínimo, dos meses. La votación no se producirá «hasta febrero o marzo».

Cronología

26 de junio de 2016.
El 51,9% de los británicos vota 'sí' a abandonar la UE. El 48,1% dijo no al 'Brexit'.
29 de marzo de 2017.
Se activa oficialmente el artículo 50. Reino Unido notifica oficialmente al Consejo Europeo su intención de abandonar la UE.
19 de junio de 2017.
Michel Barnier, negociador principal de la UE, y David Davis, ministro del Reino Unido para la Salida de la Unión Europea, inician la primera ronda de negociaciones sobre el 'Brexit'. Este acto de un día de duración se celebra en Bruselas.
29 de enero de 2018.
Se fijan posiciones sobre la solicitud de un periodo transitorio. Tendrá lugar el 31 de diciembre de 2020.
28 de febrero de 2018.
La Comisión Europea publica el proyecto de acuerdo de retirada entre la UE y Reino Unido.u19-20 de septiembre de 2018. Reunión informal en Salzburgo. Los líderes refuerzan su posición. No existirá acuerdo de retirada mientras no haya «una solución de último recurso sólida, operativa y jurídicamente vinculante para Irlanda».
19-20 de septiembre de 2018.
Reunión informal en Salzburgo. Los líderes refuerzan su posición. No existirá acuerdo de retirada mientras no haya «una solución de último recurso sólida, operativa y jurídicamente vinculante para Irlanda».
14 de noviembre de 2018.
El Gabinete de Theresa May da su 'ok' a las 585 páginas del Acuerdo de Salida de Reino Unido de la Unión Europea. Nueva crisis en el 10 de Downing Street. Cascada de dimisiones. La más significativa, la de Dominic Raab, el ministro de Exteriores.
15 de noviembre de 2018.
Convocatoria del Consejo Europeo extraordinario. Se considera que se han logrado «avances necesarios» en las negociaciones.
22 de noviembre de 2018.
Se hace pública la declaración política sobre la relación futura.

Esos son algunos trazos del futuro. Atrás quedan los altibajos y las fricciones que se han sucedido en los más de 17 meses de negociaciones entre los dos márgenes del Canal de La Mancha. Que se llegó a la jornada de ayer con todo bien atado lo demuestra la condición exprés (por lo inhabitual) de esta cumbre. El penúltimo episodio de la «tragedia» llamada 'Brexit', como volvió a calificarla ayer Jean-Claude Juncker, se puso en escena en tres tiempos.

El primero, un breve encuentro de los líderes europeos con Tajani. Fugaz. El segundo –nuclear–, la reunión exclusivamente a 27. Los jefes de Estado y de Gobierno ratificaron el Acuerdo de Salida (las 585 páginas del arreglo técnico) y la declaración política sobre el futuro (el «compromiso de establecer una relación tan estrecha como sea posible» entre la UE y Reino Unido). En esa fase, también se agradecieron «los incansables esfuerzos» del negociador europeo, Michel Barnier. Ni un 'pero' de España, pese a que en los últimas días acusó al francés de «extralimitarse» y de colar por la puerta de atrás el polémico artículo 184. Ayer todo fluyó. A las 10.55 (prácticamente cumplida la primera hora de la cita), el documento de conclusiones ya se había enviado a los medios de comunicación.

«Lo defenderé de corazón»

El tercer y último tiempo de la escenificación lo marcó el intercambio de opiniones, también a puerta cerrada, de May con sus colegas europeos. La 'premier' británica parece dispuesta a darlo todo. No quiere más situaciones límite con sus todavía socios y perseverará en casa. Eso es al menos lo que planteó públicamente después de que el sábado ya lanzase una carta institucional defendiendo las bondades del apretón de manos con la UE. «El acuerdo cumple con el mandato de los ciudadanos», «éste es el único acuerdo posible y lo defenderé de todo corazón porque no habrá otro». Lo consideró, además, como una especie de 'llave' con la que cerrar la brecha abierta en la sociedad británica entre los 'remainers' (favorables a que el país continúe en el club) y los 'brexiters'.

Que el acuerdo tenga ese efecto cohesionador resulta bastante dudoso. Pero no le falta razón cuando dice que no habrá otro. Se lo remarcaron la totalidad de los líderes. Se ha llegado «hasta donde se podía llegar». Que la alemana Angela Merkel lo considere como «una obra de arte diplomática» o que el francés Emmanuel Macron insistiese en su beligerancia contra los 'brexiters' por «mentir a los británicos» –recordando los 50.000 millones de euros de la factura que tendrá que abonar Reino Unido a la UE por esta 'broma'– fueron solo dos formas de plantear el hartazgo.

Europa no reabrirá ningún texto. «Quienes piensan que rechazando el acuerdo podrán obtener uno mejor quedarán rápidamente decepcionados. La Unión no cambiará su postura sobre el tema porque hemos llegado al mejor pacto posible», subrayó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Aviso al polvorín político en el que se asienta el 10 de Downing Street y al Parlamento británico, «creo que lo ratificará porque es un Parlamento sensato». Y eso nos lleva al punto de partida; el 'Brexit' continúa abierto. Sigue el vértigo.