Los socialdemócratas logran un acuerdo para gobernar en solitario en Dinamarca

Mette Frederiksen presenta el acuerdo para formar gobierno en Dinamarca./EFE/Mads Claus Rasmussen
Mette Frederiksen presenta el acuerdo para formar gobierno en Dinamarca. / EFE/Mads Claus Rasmussen

Su líder, Mette Frederiksen, se convertirá en la primera ministra más joven de la historia del país tras lograr el apoyo del bloque de centro-izquierda

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

Mette Frederiksen, de 41 años, se convertirá en la primera ministra más joven en las historia de Dinamarca. La socialdemócrata ha alcanzado un acuerdo con los cuatro partidos del 'bloque rojo'–formado por los social liberales, socialistas populares y la Lista Unitaria– para gobernar en solitario. Han sido tres semanas de intensas negociaciones tras las elecciones, en las que los socialdemócratas fueron la fuerza más votada con el 25,9% de los votos y en los que el bloque de centro-izquierda logró 91 de los 179 escaños del Parlamento.

Las cuatro formaciones han suscrito un documento llamado 'Una dirección justa para Dinamarca' en el que se recoge una ley climática y la reducción del 70% de emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras. El acuerdo también incluye un compromiso para aumentar la inversión en sanidad y algunos cambios en inmigración, como enterrar el proyecto de un centro para criminales extranjeros en una isla deshabitada.

Con todo, Frederiksen ha advertido que «se mantendrá la línea general en política de extranjería» en la que su partido ha prometido mano dura. De hecho, esa fue la baza que aupó a los socialdemócratas en las últimas elecciones. El apoyo de su partido fue clave para impulsar hasta 114 reformas en leyes migratorias, como la prohibición del burka y del nicab en el país. La futura primera ministra ya ha anunciado que su política en materia de refugiados no se centrará en su integración en la sociedad danesa, sino en la vuelta a sus países de origen.

Estrategia «electoralista»

Este giro a la derecha en materia migratoria aseguró a los socialdemócratas el apoyo de los votantes del xenófobo Partido Popular Danés, que cayó hasta 12 puntos en los últimos comicios. Un movimiento que algunos calificaron de «electoralista» y que suscitó los recelos del bloque de centro-izquierda, que finalmente apoyará la investidura de Frederiksen.

La socialdemócrata gobernará en minoría y deberá pactar para sacar adelante sus políticas: con la derecha en materias migratorias y con la izquierda en cuestiones económicas. Frederiksen presentará en los próximos días la composición de su gobierno, el segundo gabinete de este partido en lo que va de siglo en Dinamarca y del mismo signo que los que gobiernan en las vecinas Suecia y Finlandia. Una forma de hacer política en retroceso en el antiguo continente, pero que se mantiene fuerte en los países escandinavos.