Italia mantiene su negativa al desembarco de los inmigrantes de la 'Sea Watch'

La capitana de la embarcación, Carola Rackete. / EFE

Siguen a la espera de saber cuándo bajarán a tierra los 42 náufragos salvados hace dos semanas por la nave de esta ONG, mientras otros indocumentados llegan sin impedimento a Lampedusa

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

No cesa el pulso entre el Gobierno de Roma y la nave humanitaria 'Sea Watch', que lleva desde el pasado miércoles frente al puerto de Lampedusa para intentar desembarcar a los 42 inmigrantes que salvó en el Canal de Sicilia hace dos semanas. Después de internarse el día anterior en aguas territoriales italianas pese a no tener permiso para hacerlo, el barco volvió este jueves a acercarse al puerto de esta pequeña isla italiana situada en el centro del Mediterráneo para forzar que los indocumentados bajaran a tierra. Una vez más volvió a encontrarse con la negativa de las autoridades. Los agentes de una patrullera de la Guardia de Finanzas instaron a la capitana de la nave, Carola Rackete, a que apagar el motor y siguiera esperando un poco más porque «la solución estaba cerca». La activista se había mostrado dispuesta a desembarcar a los inmigrantes en lanchas neumáticas si no le permitían que la 'Sea Watch' entrara en el puerto, pero aceptó abortar la operación y mantenerse a la espera.

La rotunda negativa que plantea el ministro del Interior, Matteo Salvini, para que los indocumentados salvados por esta ONG bajen a tierra contrasta con la facilidad con la que llegaron a Lampedusa otros inmigrantes. Una pequeña barca arribó a primera hora de la mañana con 10 tunecinos a bordo sin que nadie los interceptara, mientras que otros 34 indocumentados fueron llevados al puerto por dos patrulleras. Las 42 personas socorridas por 'Sea Watch', en cambio, siguen topándose con un muro. «A bordo hay gente que ha dicho que se quiere tirar al mar, debemos entrar en puerto para evitar problemas. Hemos esperado a que el Gobierno asuma sus responsabilidades, pero de momento no hemos recibido respuestas», se quejó Rackete, convertida ya en un símbolo de la solidaridad con los inmigrantes que se juegan la vida en el Mediterráneo para tratar de llegar a Europa.

Ningún país europeo ha dado de momento un paso adelante para hacerse cargo de los indocumentados salvados por la ONG y tratar así de desatascar la situación. El Gobierno de Países Bajos, la nación de bandera de la 'Sea Watch', dejó este jueves claro que no pensaba hacerse cargo de los inmigrantes. Para Salvini esta postura supone un ulterior desafío, por lo que advirtió que el pique con Países Bajos «no acaba aquí» porque «quien ayuda a los traficantes de seres humanos paga las consecuencias».

A las aguas de Lampedusa se dirige el barco de la ONG española Proactiva Open Arms, que partió este jueves desde Nápoles hacia el Mediterráneo Central para continuar con su labor de salvamento de inmigrantes.