20 bomberos salvaron Notre Dame

Fueron ellos quienes «jugándose sus vidas» accedieron al interior del templo y subieron a las torres para evitar su derrumbe. Todo en un lapso de 15 o 30 minutos

PAULA ROSASCorresponsal

A medida que avanzan los trabajos para enfriar la estructura de la catedral de Notre Dame del peor incendio que ha sufrido en sus más de 850 años de historia, se van conociendo los detalles del titánico esfuerzo realizado para salvar una de las grandes joyas de la civilización europea y mundial. La clave estuvo en los 20 bomberos que se «jugaron sus vidas» y entraron en el interior del templo para apagar las llamas. Todo, en un lapso de «un cuarto de hora o media hora», según ha declarado el secretario de Estado francés de Interior, Laurent Nuñez. Ese fue el tiempo que tardaron en subir a las torres y evitar su derrumbe. Solo un miembro del cuerpo, así como dos policías, sufrieron heridas leves.

La prioridad ahora mismo es determinar, no solo el alcance de los daños sino, sobre todo, en qué estado se encuentra la estructura del edificio que, según el ministro de Cultura Franck Riester, ha podido salvarse, al igual que sus dos icónicas torres, aunque la situación sigue siendo «muy precaria».

Una célula de crisis con expertos en arquitectura se reunía a las 8 de la mañana para analizar los daños en la estructura del templo e intentar determinar cuál es su estabilidad para que los bomberos puedan seguir trabajando con seguridad. El número dos de Interior ha asegurado que la preocupación ahora de las autoridades es «la seguridad del edificio» y ha revelado que se han detectado «algunos puntos vulnerables», sobre todo en las bóvedas y en una parte del transepto norte, lo que ha llevado a evacuar cinco edificios de viviendas colindantes con carácter preventivo. Durante las próximas 48 horas se van a prolongar los trabajos para asegurar la estructura del edificio en aquellos puntos más sensibles, ha añadido.

Un accidente, hipótesis más problable del incendio

Las autoridades francesas priorizan la hipótesis de un origen accidental del incendio y los investigadores han comenzado ya a interrogar a los testigos. «Nada por ahora va en la línea de un acto voluntario», destacó en declaraciones a la prensa el fiscal de París, Rémi Heitz, que es el responsable de la investigación. Heitz explicó que los expertos tendrán que hacer constataciones en el lugar de los hechos, pero que no las podrán efectuar hasta que no entren en el edificio, algo que por el momento «no es posible porque no es estable».

Este martes por la mañana, el ministro de Cultura francés, Franck Riester, ya había avanzado que la hipótesis más probable era la de un incendio accidental que pareció iniciarse en torno a la aguja de la catedral donde se estaban realizando obras de restauración, para lo cual se había montado un andamiaje de 100 metros de altura. Cinco empresas trabajaban en esa restauración y los interrogatorios de la quincena de empleados que estaban presentes han comenzado.

En París ha sido una noche muy larga, de trabajo muy intenso, en la que han trabajado unos 400 bomberos que, alrededor de las 3:30 de la madrugada conseguían controlar el incendio. Hasta más allá de la medianoche no se sabía, sin embargo, si se iba a poder salvar el templo. El trabajo de los bomberos se va a prolongar aún a lo largo de varios días, aunque la reconstrucción, aseguran los expertos, va a durar décadas. Anoche, el presidente Emmanuel Macron aseguraba que la recuperación de la catedral se había convertido en una prioridad y anunciaba una campaña internacional de recolecta de fondos para resucitar el que a lo largo de siglos ha sido el auténtico corazón de París. Esta mañana, dos de las familias más ricas de Francia y del mundo anunciaban la donación de varios cientos de millones de euros. En concreto, la familia Arnault, que controla el grupo de lujo LVMH va a donar 200 millones de euros y François-Henri Pinault, presidente de de Kering, que gestiona marcas como Gucci o Balenciaga, otros 100 millones.

A lo largo de toda la noche, cientos de parisinos y de turistas se han congregado en los alrededores del templo para seguir de cerca las tareas de extinción. La emoción era palpable y el silencio sobrecogedor, solo roto cuando alguna de las llamas se reavivaba y cuando la icónica aguja de 93 metros, obra maestra de Viollet-le Duc se desplomaba víctima de las llamas. «No soy cristiana, vengo como francés», decían algunos. Otros, en lágrimas, aseguraban que venían para despedirse de la catedral, un icono de la literatura, el arte y la historia francesa. Muchas iglesias han permanecido abiertas toda la noche para acoger vigilias de los fieles, mientras las campanas de las torres han sonado en homenaje a la Vieja Dama.

Esta mañana, muchos vecinos, turistas y curiosos seguían en los alrededores, tomando imágenes de la catedral y el trabajo de los bomberos e intentando hacerse a la idea de que Notre Dame, que sobrevivió a la Revolución Francesa y a dos guerras mundiales, ha sido devastada.

Es pronto para conocer el balance de los daños, aunque se prevé que sean colosales. Las imágenes que se han difundido del interior de la catedral muestran un enorme agujero en el lugar donde se encontraba la aguja, aunque gran parte d ella bóveda parece mantenerse en pie. La estructura de madera que soportaba el tejado, conocida como «el bosque», por sus cientos de vigas de madera centenarias, que data del S.XIII, ha sido casi completamente arrasada.

Muchas de las obras de arte que albergaba el templo, así como las reliquias de la catedral, de valor incalculable para el cristianismo, como la corona de espinas de Jesucristo o la túnica de San Luis, han podido ser salvadas. Los bomberos, ayudados por técnicos de Cultura, trabajaron anoche en horribles condiciones para poder ponerlas a salvo. El interior de la catedral era una espesa nube de humo sin apenas visibilidad, y del techo caían, según relató el comandante a cargo de las tareas de extinción, brasas y plomo derretido. El riesgo de derrumbe aumentaba la peligrosidad.

Todas esas obras, incluido el tesoro de la catedral, con joyas de orfebrería de valor incalculable, han sido almacenadas en el Ayuntamiento de París, a unos pocos cientos de metros de Notre Dame. Sin embargo, el órgano de la catedral, así como algunos de los cuadros más grandes que no pudieron ser sacados por los bomberos, han sido afectados por la catástrofe, principalmente por los efectos del agua.

La brigada criminal de la dirección regional de la policía judicial se encarga de las investigaciones. Según adelantó una fuente policial a 'Le Monde', el trabajo se prevé «largo, complejo y técnico». Los investigadores no han podido entrar aún en el interior del edificio porque la estructura es demasiado inestable, así que la investigación se ha centrado a lo largo de la noche en identificar a todas las personas que trabajaban en la obra.

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