En «estado de shock» el camionero que se quedó a punto de caer al vacío

El camión de los supermercados Basko, cuyo conductor salvó su vida en Génova al quedar a unos pocos metros del precipicio. /EFE
El camión de los supermercados Basko, cuyo conductor salvó su vida en Génova al quedar a unos pocos metros del precipicio. / EFE

Conductores que se precipitaron al vacío o quedaron al borde del abismo relatan el infierno que hizo salir corriendo de sus casas a los vecinos

IVIA UGALDE

El «rugido increíble» que voló en pedazos la cotidianidad en Génova sorprendió a muchos italianos de camino a sus trabajos o en plena jornada laboral, como el conductor del camión de los supermercados Basko, cuya fotografía al borde del abismo dio ayer la vuelta al mundo. El transportista, «en estado de shock», según contaba a medios locales el gerente general de la empresa, Giorgio Venturoli, realizaba las entregas matutinas en los puntos de venta cuando, de repente, vio cómo eran engullidos ante su atónita mirada decenas de coches por el colapso del puente Morandi. Tras llevarse el susto de su vida, fue rescatado y se le hicieron los controles médicos pertinentes.

«Se salvó porque iba lento», explicó Venturoli. «Ese es un tramo de carretera que nuestras furgonetas recorren todos los días, es un puente muy transitado y por eso no viajamos a alta velocidad. Quizás esta es también la razón por la cual el conductor ha tenido tiempo de parar». El gerente de Basko indicó que el hombre ha pedido mantenerse en el anonimato y «descansar» para recuperarse de una colosal tragedia en la que vio pasar la muerte muy de cerca. Todo después de quedarse a tan solo 3 metros de distancia de caer al vacío.

El 112 pensaba que era «una broma»

Otros, como David Ricci, se sobrepusieron al trauma y, sobrecogido, relataba su pesadilla al diario local de Génova 'Il Secolo XIX'. «Vi el puente colapsar ante mis ojos. El derrumbe se produjo a apenas 20 metros de distancia de mi coche». Ricci quedó atrapado varias horas junto a otros vehículos y apuntaba, como muchos vecinos que presenciaron el suceso, que la estructura había sido «alcanzada por un rayo».

Eniada Demiraj, una joven de 20 años residente en la zona, observó desde su casa el colapso del puente. «Estaba durmiendo y oí un ruido muy fuerte. Me desperté y vi la caída. Inmediatamente le di la alarma a todo el edificio y corrimos a las calles», recuerda. Demiraj vio cómo «el pilón central se derrumbó» y, acto seguido, «todo lo demás se hundió». Su llamada al 112 fue la primera que recibieron los servicios de emergencia, que «no querían creer» lo que acababa de ocurrir. Esa misma reacción la tuvo el conserje del edificio, Sergio Caglieris, convencido de que se trataba de «una broma».

«Cuando nos dimos cuenta de que era verdad se desató el caos de llamadas», contó Caglieris. Los vecinos descubrieron escenas dantescas, como la de una familia desesperada que buscaba entre las ruinas noticias de su hijo o la de un joven de 28 años que había quedado atrapado en su vehículo, apoyado solo por algunos cables. Así esperó unos minutos que se hicieron interminables hasta que los rescatistas pudieron ponerle a salvo.

Un «desastre»

Quien no pudo evitar precipitarse al vacío fue Davide Capello, jugador del Legino, un equipo de fútbol de la ciudad de Savona, próxima a Génova. «Soy un milagro. Caí 30 metros y el coche se atascó entre las columnas y escombros. Es increíble. No tengo ni un rasguño», contaba sobresaltado al diario 'La Stampa'. Otro de los afortunados que salió ileso del brutal impacto fue el conductor de un camión, que decidió dar buena cuenta del «desastre» haciendo fotos con zoom al amasijo de escombros que tenía a su alrededor.

«Soy un milagro. Caí 30metros y el coche se atascóentre los escombros. Notengo ni un rasguño»

La tragedia de ayer rozó también de cerca a un asturiano. Pedro Barthe, natural de Oviedo, se dirigía a Génova a recoger un coche con el que regresar a España tras disfrutar de unas vacaciones con su primo. «Nos libramos de milagro. Hemos vuelto a nacer», dijo al explicar que el trayecto le obligaba a pasar por el puente siniestrado. El mayor contratiempo que sufrió fue quedar parado en la autovía, a un kilómetro del viaducto. «No paran de pasar ambulancias y camiones de bomberos. Es todo muy caótico», aseguró.

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