Cadena perpetua en Alemania por asesinar a inmigrantes

Beate Zschäpe escucha la lectura de la sentencia, ayer en la Audiencia Superior de Múnich./AFP
Beate Zschäpe escucha la lectura de la sentencia, ayer en la Audiencia Superior de Múnich. / AFP

Beate Zschäpe ha sid ocondenada por perpetrar ataques racistas durante 14 años como parte de un grupo neonazi del cual es la única superviviente

JUAN CARLOS BARRENA

Acaba por fin un proceso maratoniano. Con 438 sesiones en más de cinco años, más de 800 testigos y peritos, 90 familiares de las víctimas con sus abogados y una acusada con cuatro letrados de oficio. El sexto Senado de lo penal de la Audiencia Superior de Múnich cerró ayer uno de los procesos más largos y costosos en la historia de Alemania. Fuentes del tribunal calcularon que solo hasta mayo pasado el juicio había superado los 27 millones de euros. Y todo para procesar a Beate Zschäpe, una mujer de 43 años que dijo ser inocente en todo momento. Sin embargo, mientras sus dos hombres asesinaban inmigrantes, ella controlaba las operaciones desde el piso franco del comando de Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), la única célula conocida de ese grupo terrorista neonazi.

A esa conclusión llegó la sentencia dictada por el juez Manfred Götzl al condenar ayer a cadena perpetua a Zschäpe, única superviviente del trío que durante casi 14 años cometió atentados por toda Alemania sin que nadie presumiera su existencia. Asesinaron con disparos a bocajarro a ocho inmigrantes turcos y uno griego, todos pequeños empresarios, así como a una agente de Policía, cometieron dos ataques con explosivos y atracaron bancos para financiarse.

Aunque no se pudo probar que Zschäpe estuviera presente en los crímenes, Götzl, presidente del tribunal, consideró que es tan responsable como sus dos compañeros muertos y ordenó la prisión permanente revisable, que la condena a pasar entre rejas las dos próximas décadas, cuando no toda su vida. La aportación de la acusada fue «esencial e imprescindible», dijo el juez, quien subrayó que «la participación no hace necesaria la intervención directa o la presencia en el lugar de los hechos».

La banda mató a tiros aocho turcos, un griego,a una agente de Policía y atracó varios bancos Disparos a bocajarro

Los otros dos miembros de la célula, Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos, que se suicidaron cuando iban a ser detenidos en noviembre de 2011, y Beate Zschäpe defendían una «ideología xenófoba y antisemita» y actuaron con la intención de intimidar a inmigrantes para que abandonaran Alemania. Sus objetivos no les conocían ni les esperaban. «Actuaban a cara descubierta, disparaban a sus víctimas a corta distancia en la cabeza y se daban a la fuga», señaló el juez, que condenó a otros cuatro colaboradores a penas de entre diez y dos años y medio de cárcel.

Aunque la condena de Zschäpe fue celebrada, la sentencia ha dejado un sabor amargo porque quedan demasiados cabos sueltos. Excepto uno, los colaboradores condenados sufrieron en el proceso de amnesia colectiva. Hubo un testigo que un día antes de declarar se suicidó presuntamente, un miembro de los servicios secretos que presenció un crimen y dijo no haberse enterado de nada, funcionarios policiales que destruyeron actas relevantes «accidentalmente» y miembros de las fuerzas de seguridad sospechosos de encubrir y colaborar con la NSU. De ahí que los familiares de las víctimas sospechen que la organización contaba o cuente con más miembros.

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