Un bulo sobre el secuestro de niñas desata una ola de violencia contra gitanos en París

Dos mujeres gitanas en el campamento de Bobigny, cerca de París, que fue atacado el lunes./AFP
Dos mujeres gitanas en el campamento de Bobigny, cerca de París, que fue atacado el lunes. / AFP

La Policia francesa desmiente el rumor difundido en internet y pide calma tras resultar heridos varios miembros de esta comunidad

PAULA ROSASCorresponsal. París

El viejo mito medieval del gitano que roba niños ha regresado en pleno siglo XXI con las 'fake news' y desastrosas consecuencias. Una oleada de ataques racistas contra gitanos se ha desatado en los últimos días en la periferia de París después de que se difundiera en las redes sociales un bulo sobre el supuesto secuestro de niñas a manos de miembros de la comunidad rom. Una veintena de personas han sido detenidas por los ataques, que han sembrado el miedo en los campamentos chabolistas en los que vive la mayor parte de esta empobrecida población, en su mayoría de origen rumano. Las autoridades han tenido que desmentir los rumores y hacer un llamamiento a la calma.

El origen del rumor no está claro y, de hecho, no es la primera vez que circula por la red. Desde hace años, el bulo del secuestro de niñas a manos de gitanos resurge de forma periódica. En esta ocasión lleva más de dos semanas dando vueltas por internet sin que nadie conozca, por el momento, de dónde parte. Según el bulo, hombres gitanos a bordo de una furgoneta blanca habrían secuestrado ya a varias menores, supuestamente para vender sus órganos o prostituirlas.

LA CLAVE

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campamentos del departamento de Seine-Saint-Denis están bajo vigilancia. Se estima que en Francia hay entre 15.000 y 20.000 gitanos.

En las redes sociales se han compartido incluso fotos de niñas supuestamente desaparecidas acompañadas de otro mensaje clásico de los bulos, el de que los medios de comunicación lo están ocultando. La prefectura de Policía de París ha asegurado en Twitter que ningún niño ha desaparecido y que los rumores son «completamente infundados» y ha pedido que no se comparta esta falsa información ni se incite a la violencia. Alcaldes de la zona también han desmentido las informaciones y han llamado a la calma.

Prende la mecha

Como suele ocurrir, el bulo se ha ido alimentando a sí mismo. El día 17, dos hombres que circulaban a bordo de una furgoneta blanca en Colombes (a unos 12 kilómetros al norte de París), fueron linchados por una veintena de personas. El ataque fue grabado en vídeo y difundido en las redes con un mensaje que aseguraba que eran «los dos gitanos que han intentado secuestrar a una niña en Nanterre». Era falso, pero la grabación tuvo miles de visualizaciones y prendió la mecha para nuevos ataques. En los días siguientes se produjeron agresiones en Sevran, Val-d'Oise, Auvervilliers, Noisy-le-Sec o Bondy, todas ellas localidades situadas al norte de la capital.

Durante la noche del lunes la situación fue a más al desatarse una auténtica «caza a los gitanos» en Bobigny, cuando unas 50 personas, pertrechadas de palos y cuchillos, atacaron un campamento cercano a una autopista, apalearon a varias personas e incendiaron dos furgonetas. La Policía se llevó a varias personas detenidas. Horas más tarde, la escena se repetía después de que varios hombres siguieran una furgoneta que se dirigía al campamento y atacaran con barras de hierro y picos. Esa noche, en Clichy-sous-Bois, otra veintena de personas armadas con palos invadían un edificio ocupado por gitanos y les obligaban a refugiarse en un comercio cercano.

El terror se ha instalado en los campamentos gitanos de la periferia de París donde, por la noche, se organizan rondas de vigilancia para proteger a sus habitantes de otros posibles ataques. «No hemos dormido, hemos pasado la noche todos juntos alrededor de un fuego», contaba a 'Le Parisien' una mujer del campamento de Bobigny tras el ataque, e insistía en que llevaba 15 años en Francia «y jamás he vivido una cosa así». El colectivo La voix de Roms (la voz de los gitanos), asegura que entre las víctimas hay heridos graves y miles de personas aterrorizadas. «No hay ningún secuestro de niños. Hoy, los únicos niños que están en peligro son los cientos de niños gitanos amenazados en sus hogares», ha dicho la abogada Anina Ciuciu, una de sus portavoces.

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