Bruselas adelanta de 2027 a 2020 la creación de 10.000 guardas fronterizos en la UE

El canciller federal austríaco, Sebastian Kurz (c), el vicecanciller austríaco, Heinz-Christian Strache (3-i), y el ministro austríaco de la Cancillería y encargado de Asuntos Religiosos, el democristiano Gernot Blümel (d), antes de una reunión en Viena con motivo del estreno de la presidencia austriaca de la UE./UE
El canciller federal austríaco, Sebastian Kurz (c), el vicecanciller austríaco, Heinz-Christian Strache (3-i), y el ministro austríaco de la Cancillería y encargado de Asuntos Religiosos, el democristiano Gernot Blümel (d), antes de una reunión en Viena con motivo del estreno de la presidencia austriaca de la UE. / UE

La Comisión atiende las urgencias de los países y anuncia nuevas medidas en septiembre para controlar las fronteras exteriores de la UE

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS

La Comisión Europa no ha tardado ni una semana en recoger el guante lanzado por los jefes de Estado y de gobierno de la UE. Su presidente, Jean-Claude Juncker, ha avanzado hoy que en septiembre presentarán una propuesta para adelantar de 2027 a 2020 las reformas necesarias para que la Agencia Europea de Control de las Fronteras Exteriores (Frontex) cuente con 10.000 efectivos para combatir la inmigración ilegal a través, sobre todo, del Mediterráneo.

El anuncio de Juncker llegó desde Viena, donde se reunió el Colegio de Comisarios para dar el pistoletazo de salida a la presidencia semestral de Austria en el Consejo Europeo. Su joven primer ministro, Sebastian Kurz, hizo las veces de anfitrión recordando por enésima vez que las prioridades de su mandato, que arrancó el día 1 bajo el lema «un Europa que protege», será extremar el control de las fronteras exteriores y la lucha contra la migración ilegal.

«No sólo es un eslogan. Se implementará en todas las áreas políticas. Protegiendo las fronteras externas, completando la unión digital, concluyendo acuerdos comerciales como el que cerraremos con Japón la próxima semana o materializando nuestras ambiciones en el nuevo marco presupuestario», ensalzó Juncker.

No está tan claro que Kurz entiende lo mismo por esa Europa que protege. Su Gobierno, coaligado con la extrema derecha, ha encontrado en el tema migratorio un filón que está dispuesto a exprimir hasta las últimas consecuencias. Viena no sólo se ha convertido en el líder indiscutible del 'grupo de los chicos malos', integrado por los cuatro países del Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), también ha sellado una extraña alianza con el populista Gobierno italiano del xenófobo Matteo Salvini o el polémico ministro de Interior alemán, el bávaro Horst Seehofer, quizá uno de los líderes peor vistos por el sanedrín bruselense tras sus desplantes a Angela Merkel o su reciente carta a la Comisión criticando la negociación del 'Brexit'. Su afán de protagonismo motivado por sus nervios preelectorales de otoño está provocando un considerable enfado en el club.

Si algo no necesita ahora Europa son 'seehofers' que pongan en duda todo lo que se mueve en la UE a menos de un año de unas elecciones comunitarios decisivas para espantar los fantasmas del populismo durante otros cinco años. Las grandes potencias, condicionadas por la extrema derecha, están haciéndoles el juego hasta tal punto que el único tema que logra aunar el respaldo de los 28 Estados miembros es la defensa y la seguridad, sobre todo el control de las fronteras exteriores para evitar masivos flujos migratorios como los sufridos en 2015. Ahora, se está a un mundo de esas cifras, pero los gobiernos del centro, el norte y el este han tomado como rehén el fenómeno de la migración aprovechándose de la grave crisis política que sufre la UE.

Así se pudo comprobar la semana pasada en Bruselas, con una cumbre eterna que sacó a la luz la enorme división que existe para modernizar la política de asilo. Los 28 no logran ponerse de acuerdo sobre cómo tratar a los refugiados que llegan a Europa, así que han decidido evitar que lleguen. De ahí la decisión de extremar el control de las fronteras con 10.000 guardacostas o la creación de plataformas regionales de desembarco en países africanos.

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