Dos formaciones de centro se unen para complicar la reelección de Netanyahu

Benyamin Netanyahu./
Benyamin Netanyahu.

La coalición Azul y Blanco anima la campaña para los comicios que celebra Israel en abril, con el Likud del primer ministro como favorito

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Los dos principales rivales de Benyamin Netanyahu decidieron unir sus fuerzas para intentar derrotarle en las elecciones del 9 de abril. El exjefe del Estado Mayor Benny Gantz y el presentador de televisión metido a político Yair Lapid formarán una lista única bajo el nombre de Azul y Blanco, en la que también figuran otros dos antiguos jefes del Ejército, Gabi Ashkenazi y Moshe Yaalon, y que aporta cierta incertidumbre a unos comicios en los que los sondeos dan al Likud de Netanyahu como ganador.

En virtud del pacto, en caso de victoria Gantz y Lapid se alternarán en el puesto de primer ministro, que ocupará durante los primeros dos años y medio el exjefe del Ejército. El anuncio se produjo pocas horas antes de que venciera el plazo para la presentación de listas a la Comisión Electoral y recibió la respuesta inmediata del Likud, que en un comunicado señaló que «la elección es clara: o será un gobierno de izquierda Lapid-Gantz apoyado por los partidos árabes, o un gobierno de derecha dirigido por Netanyahu».

Los medios israelíes etiquetan de «centrista» a la coalición Azul y Blanco, pero el Likud la considera «izquierdista», pese a tener en sus primeras filas a tres antiguos exjefes del Ejército. Esta es la evolución que ha experimentado un Netanyahu que para conseguir su objetivo de convertirse en el primer ministro más longevo de Israel, superando incluso a David Ben Gurion, ha impulsado un pacto entre los colonos de Hogar Judío y Poder Judío, formación radical heredera del ilegalizado Kach del rabino estadounidense Meir Kahane. El plan del actual primer ministro parece que pasa por repetir una coalición de gobierno con los partidos religiosos y ultranacionalistas y por ello impulsó esta alianza entre dos formaciones que por separado tenían el riesgo de no obtener suficientes votos para ganar incluso un solo escaño en el Parlamento. El juego de coaliciones es imprescindible en Israel debido al sistema de voto, que hace muy complicado que un partido obtenga el apoyo necesario para gobernar en solitario.

A la espera del fiscal

Falta más de un mes para la cita con las urnas, pero el país está sumido en una campaña en la que Netanyahu se enfrenta a sus rivales políticos y a los problemas con la justicia de su país, un escenario de adversidades en el que dirigente ultraconservador tiende a crecerse. Si el fiscal general sigue el consejo de la Policía y anuncia antes de los comicios su intención de encausar al primer ministro en los casos de corrupción que le afectan, podría tener un efecto negativo en los resultados que espera cosechar el Likud.

La entrada en escena de Gantz ha estado marcada por una entrevista que concedió al diario 'Yediot Ahronot' en la que el exjefe del Ejército recordó que la retirada de Gaza fue una decisión «dolorosa, pero buena. Necesitamos tomar las lecciones aprendidas e implementarlas en otros lugares». Un mensaje que se interpretó como un posible desmantelamiento de colonias y retirada de tropas de Cisjordania al que el líder de Hogar Judío, el colono Naftali Bennett, respondió acusando a Gantz de querer «expulsar a los judíos de sus hogares».