El ataque hutí en Arabia Saudí pone en peligro la producción petrolera mundial

Fuertes columnas de humo se elevan desde las refinerías incendiadas por los drones hutíes. /REUTERS
Fuertes columnas de humo se elevan desde las refinerías incendiadas por los drones hutíes. / REUTERS

Las refinerías de Aramco incendiadas reducen su rendimiento a la mitad, por lo que EE UU ha ofrecido sus reservas para garantizar el suministro global

DIANA MARTÍNEZ

La producción de petróleo mundial se ha visto gravemente afectada debido al ataque de los hutíes yemeniés con drones contra dos importantes instalaciones de Arabia Saudí que tuvo lugar el sábado. La infraestructura energética del reino ya había sido afectada varias veces por los rebeldes chiís, pero esta última ofensiva ha generado mayor destrucción. Tuvo como objetivos la principal planta de procesamiento de Aramco -la petrolera más fuerte del mundo-, situada en Abqaiq, y uno de los principales campos petroleros de la empresa pública en Jurais.

La brutal ofensiva obligó a Aramco a suspender temporalmente la mitad de su producción, lo que supone unos 5,7 millones de barriles de crudo diarios. Una consecuencia que afecta a la distribución mundial, ya que los ataques hutíes han obligado a reducir el 6% del suministro mundial de petróleo, lo que puede causar un aumento de los precios en los mercados desde hoy.

Por ello, Aramco declaró que recurrirá a sus reservas para compensar la pérdida. Amin H. Nasser, presidente y director ejecutivo de la empresa, visitó anoche las instalaciones atacadas y aseguró que trabajan para rehabilitar la producción. No obstante, este incidente podría mermar la confianza de los inversores en el gigante saudí porque Aramco planea salir a Bolsa entre 2020 y 2021 y lanzar al mercado aproximadamente el 5% de su capital, con lo que captaría unos 100.000 millones de dólares (90.000 millones de euros). Esta actuación supondría la mayor operación de este tipo en el mundo.

Debido a este riesgo, el Gobierno de Estados Unidos anunció ayer que sus reservas de petróleo de emergencia podrían ser usadas, si es necesario, para garantizar el suministro mundial. La Reserva Estratégica de Petróleo norteamericana, administrada por el Departamento de Energía, se encuentra en la costas de Texas y Louisiana, y contiene actualmente cerca de 645 millones de barriles de petróleo. La portavoz de la entidad, Shaylyn Hynes, señaló que el país «se prepara para utilizar sus reservas estratégicas de petróleo si resulta necesario con el fin de compensar cualquier interrupción en los mercados petroleros como resultado del acto de agresión» en Arabia Saudí.

Ante el gran impacto económico de los recientes atentados, Washington ha comenzado a coordinarse con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En ese sentido, el Secretario de Energía, Rick Perry, ordenó a su departamento trabajar en coordinación con este organismo para poner en marcha una «acción colectiva global» y abastecer de esa manera a los mercados mundiales de petróleo.

La delicada situación mundial se ha visto mermada, asimismo, por el aumento de la tensión ya existente entre Estados Unidos e Irán. El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, acusó ayer al régimen de los ayatolás de ser el responsable del ataque contra las instalaciones petroleras saudíes.

Mike Pompeo

«Teherán está tras casi un centenar de operaciones contra el reino wahabí mientras el presidente iraní, Hasán Rohaní y el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zariv, fingen que están por la diplomacia», escribió Pompeo en Twitter. «En medio de los llamamientos a reducir la tensión, Irán lanza un ataque sin precedentes contra el suministro mundial de energía. No hay pruebas de que procedan de Yemen», añadió. Por ello, Pompeo instó a «todas las naciones» a «condenar pública e inequívocamente» estos «ataques de Irán».

El Gobierno iraní se ha desvinculado de los ataques, denunciando que las acusaciones de EE UU son una mera excusa para justificar una eventual represalia. Su portavoz de Exteriores, Abas Musaví, consideró que las palabras de Pompeo son un «sinsentido» y carecen de credibilidad. «Este tipo de medidas se parecen más a los planes de las agencias de inteligencia para destruir la imagen de Irán con el objetivo de allanar el terreno para llevar a cabo algunas acciones en el futuro».