Primeras imágenes en el hospital de los niños rescatados de la cueva en Tailandia

Los niños, en el hospital. /AFP
Los niños, en el hospital. / AFP

El grupo está en cuarentena por temor a infecciones y solo han podido ver a sus familias a través de un cristal

PABLO M. DÍEZ Enviado Especial

Aislados en la octava planta del hospital provincial de Chiang Rai, los doce niños y el monitor rescatados de la cueva tailandesa de Tham Luang ya se recuperan de las más de dos semanas que han pasado sepultados a 600 metros de profundidad. Aunque presentan males propios del tiempo tan largo que han permanecido bajo tierra, «no hay preocupación sobre los efectos a largo plazo y todos parecen sanos», explicó ayer el secretario de Salud Pública, Jedsada Chokdamrongsuk, según informa el diario tailandés 'Khaosod'.

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Mientras mejoran, todos ellos han sido puestos en cuarentena para no contagiar de posibles enfermedades a sus familiares, a quienes han podido ver a través de un cristal. Tras hacerles análisis de sangre, los doctores temen que puedan haber sufrido alguna infección en la caverna porque todos presentan unos niveles demasiado altos de leucocitos. De hecho, parece que dos de los muchachos tienen los pulmones infectados por la humedad a la que se vieron expuestos en la gruta.

También se han comenzado a conocer algunos detalles de cómo ha sido el rescate. Algunos de los menores salieron «dormidos» de la cueva, cuanta el comandante Chaiyananta Peeranarong. «Otros movían los dedos como si estuvieran 'groggy'. Pero respiraban», explica el último rescatista en salir de la gruta.

Además, para que sus estómagos no se vean dañados, de momento toman una dieta blanda. Pero, en lo que parece una señal muy buena, los chicos ya están pidiendo platos más contundentes, como pollo frito o cerdo, porque al parecer tienen un hambre canina.

Cuando los médicos comprueben en un par de días su analítica completa, los integrantes del equipo de fútbol Jabalíes Salvajes podrán reencontrarse con sus familias si no sufren ninguna infección. Después de su angustioso rescate, será un momento emocionante porque, hace solo una semana, parecía imposible que pudieran salir con vida de la cueva de Tham Luang. Como se ha comprobado, el problema, más que físico, era mental, ya que podían entrar en pánico al verse obligados a bucear por unas grutas tan estrechas que dispararían su claustrofobia. Para evitar que un episodio así pusiera en peligro no solo sus vidas, sino también las de los buzos, hay especulaciones de que los niños habrían sido sedados.

A la espera de que las autoridades lo confirmen o desmientan, lo que sí está claro es que el rescate ha funcionado con precisión suiza y ha sido todo un éxito para la Junta militar que gobierna Tailandia desde el golpe de Estado en 2014. Con disciplina marcial, los equipos de salvamento han movilizado todos los recursos disponibles para sacar a los muchachos de la fatídica caverna.

Traslado en helicóptero

Nada más llegar a una gruta cercana a la entrada donde se había instalado una enfermería, los rescatados eran observados por los médicos y luego, al cabo de un rato, trasladados hasta la boca de la cueva. Desde allí, una ambulancia los llevaba hasta los helicópteros aterrizados en un campo cercano, con los que volaban hacia Chiang Rai para ser ingresados en el hospital de la capital provincial.

Para que nada ni nadie interrumpiera la evacuación, la Policía acordonó ayer la calle que daba acceso a la nueva ala del recinto médico, a cuyo alrededor se habían apostado numerosos medios de comunicación y algunos curiosos. Entre miradas incrédulas y aplausos emocionados, las ambulancias llegaron anoche al hospital con los cinco últimos atrapados de Tham Luang, cuya vida ya es un puro milagro.

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