Maduro quiere negociar directamente con Trump

Nicolás Maduro. /Reuters
Nicolás Maduro. / Reuters

El gobierno estadounidense ve «fracturas institucionales» en el régimen venezolano

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Si Donald Trump puede reunirse con Kim Jong-un, ¿por qué no con Nicolás Maduro? Eso es lo que quiere el venezolano, según pidió el martes en la ONU su ministro de Asuntos Exteriores, Jorge Arreaza, sólo que en Washington no creen que haga falta rebajarse. El gobierno estadounidense piensa que está ganando la batalla porque ya ve «fracturas institucionales» y espera que el régimen de Maduro se desplome pronto.

Las amenazas de Trump a los militares estadounidenses están surgiendo efecto, según dijo confidencialmente un alto funcionario del gobierno estadounidense que esta semana acompañó al vicepresidente Mike Pence a Colombia. En los acontecimientos violentos ocurridos el sábado en la frontera «no se vieron a los altos mandos militares, que se escondieron todo el fin de semana», afirmó, «porque no querían exponerse a tener más sangre en las manos». Como resultado, «Maduro tuvo que pagarle a grupos de criminales enmascarados para intimidar y causar violencia», lo que no podrá seguir haciendo durante mucho tiempo porque se le está acabando el dinero.

El propio Arreaza contó al Consejo de Seguridad de la ONU que su país ha perdido 30.000 millones de dólares desde noviembre de 2017 debido a las sanciones de EE UU. Algo que está a punto de empeorar una vez que termine esta semana el período de ajuste concedido para que las refinerías de Citgo en EEUU dejen de recibir el petróleo de Venezuela. «Ya estamos viendo los buques anclados llenos de petróleo pero sin ningún sitio a donde ir, por lo cual no va a recibir ningún tipo de ingresos», afirmó. El cálculo es que sin la recaudación del petróleo no podrá pagar corrupción, ni paramilitares, lo que le llevará a «una situación insostenible», vaticinó el alto funcionario de EE UU. «Nicolás Maduro está en un callejón sin salida».

Con ello crece el número de disidentes de las fuerzas armadas que, según esta fuente, ya va por más de 350. «Si yo fuera Nicolás Maduro no dormiría tranquilo porque, francamente, no creo que nadie en su círculo le sea leal», especuló. Washington desestima con desprecio el llamado de Arreaza a una cumbre con Trump «para que se expliquen sus diferencias», pidió el ministro venezolano, porque tiene todo un electorado en Miami frente al que responder. «Lo único de lo que estamos dispuestos a hablar es de los detalles de su partida», zanjó.