Haqqani, de 'guerrero santo' a 'terrorista'

Haqqani, a la derecha, examina un mapa de Afganistán durante su etapa como ministro. /REUTERS
Haqqani, a la derecha, examina un mapa de Afganistán durante su etapa como ministro. / REUTERS

Los talibanes anuncian la muerte del fundador del grupo insurgente más temible, que pasó de luchar contra la URSS con ayuda americana a tener a EE UU como enemigo

MIKEL AYESTARÁN

«Jalaludin Haqqani ha muerto tras una larga batalla con su enfermedad», informaron ayer los talibanes mediante un comunicado en el que se presentó al difunto como una «importante figura de la yihad, erudito religioso, guerrero ejemplar y pionero de la guerra santa». Esto y mucho más, ya que el veterano comandante, que superaría los 70 años según distintas fuentes, es uno de los mejores ejemplos del uso que las distintas potencias han hecho de estos señores de la guerra afganos para sus intereses particulares desde la década de los setenta.

El creador del grupo conocido como red Haqqani llevaba una década alejado de la primera línea, pero su lugar lo ha ocupado uno de sus hijos, Sirajudin, en la actualidad número dos de los talibanes y por cuya cabeza Estados Unidos ofrece 5 millones de dólares (4,3 millones de euros). «Desde el punto de vista operacional, su muerte no tendrá impacto en el grupo», declaró el portavoz del Ministerio de Defensa de Pakistán, Mohammad Radmanish. La misma opinión que compartieron analistas y expertos que destacaron que el papel del anciano en la última década era «más ideológico que práctico». Una especie de icono que ha permanecido en la sombra mientras sus seguidores aplicaban sus enseñanzas al pie de la letra.

Su trabajo militar comenzó en los setenta y se erigió en una de las figuras más importantes de la yihad contra la presencia soviética (1979-1989), en la que gozó de la confianza de los servicios de Inteligencia de Pakistán, Arabia Saudí y Estados Unidos, los grandes enemigos de la URSS. Durante el emirato instaurado por los talibanes juró lealtad al mulá Omar y fue ministro del régimen fundamentalista en una etapa en la que también tuvo contacto con Osama bin Laden. Los expertos sitúan el centro de operaciones de la red Haqqani desde su nacimiento en Waziristán del Norte, una región paquistaní fronteriza con Afganistán desde la que ha logrado formar una enorme máquina de atentar y extorsionar, siempre bajo la sospecha de tener buena sintonía con el ISI, la agencia de inteligencia de Pakistán.

Durante los años de la yihad contra la URSS era un comandante de los llamados 'guerreros por la libertad' o 'guerreros santos', etiquetas que Occidente cambió por la de «terrorista global» cuando dirigió sus ataques a EE UU y las fuerzas de la OTAN que se desplegaron en Afganistán tras la caída de los seguidores del mulá Omar. Una metamorfosis que simboliza el peligro de la estrategia estadounidense y demostró que a los grupos armados afganos se les puede alquilar por un tiempo pero es más complicado comprarlos para siempre. Se considera que una de sus mayores aportaciones al avispero afgano fue el uso de las operaciones suicidas, algo que no se conocía en el país hasta que este grupo comenzó a usarlo.

Tensión con Washington

Tras el fallecimiento de su creador, «la red Haqqani seguirá siendo el ala más mortífera de los talibanes y golpeará como en el pasado porque su principal objetivo operacional es frenar la influencia india y estadounidense en Afganistán», afirmó a la agencia AFP el analista político afgano Atta Noori.

Desde 2008 se difundió en varias ocasiones la noticia de su muerte, pero los talibanes no la han confirmado hasta este comunicado que llega en un momento de especial tensión en las relaciones entre Pakistán y Estados Unidos, y con el grupo insurgente ganando terreno en Afganistán. Donald Trump anunció su intención de anular 300 millones de dólares (258 millones de euros) de ayuda a Pakistán para la seguridad debido al presunto apoyo a grupos extremistas y su secretario de Estado, Mike Pompeo, viaja esta semana a Islamabad.

En 2011, el almirante estadounidense Mike Mullen describió a la red Haqqani como un «auténtico brazo armado» de los servicios de Inteligencia paquistaníes, aunque desde Islamabad siempre lo han negado. Esta sospecha por parte de EE UU ha ido minando la relación con un país al que, sobre el papel, se le consideraba un aliado en la 'guerra contra el terror' lanzada por George W. Bush en 2001.

Las claves

En el Gobierno.
Encabezó un ministerio durante el emirato instaurado por el mulá Omar a finales de los 90.
Sucesión.
Su puesto es ya ocupado por uno de sus hijos, #actual número dos de los fundamentalistas afganos.

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