Una gran coalición para dirigir Finlandia

El líder de Verdaderos Finlandeses, Jussi Halla-aho./AFP
El líder de Verdaderos Finlandeses, Jussi Halla-aho. / AFP

Solo la unión de al menos cuatro partidos garantizará al SDP, ganador de las elecciones, la mayoría suficiente para gobernar

NEREA AURRECOECHEA

El agónico triunfo en Finlandia del Partido Socialdemócrata (SDP) ha permitido a sus seguidores una celebración que se les escapaba desde 1999. Pero una victoria por dos décimas es menos victoria, sobre todo con un Parlamento de 200 diputados en el que ningún partido ha superado el 20% del respaldo popular. El enemigo del SDP, que ha reunido un 17,7% de los votos (40 escaños), no es ahora el segundo clasificado, Verdaderos Finlandeses, con un 17,5% (39 escaños), sino su propia capacidad para ceder y atraer a otros partidos a una gran coalición.

La opción más natural sería la creación de un Gobierno rojiverde, con el SDP, Los Verdes y la Alianza de Izquierdas como principales socios, pero la suma de sus diputados, 76, no alcanzaría para lograr una mayoría absoluta y tendrían que incluir en la coalición a alguno de los otros tres grandes partidos. Para ello se mantendrán también conversaciones con los liberales de Centro y con los conservadores de Coalición Nacional, también con Verdaderos Finlandeses (VF).

Antti Rinne, el llamado a ser nuevo primer ministro, no descarta hablar con nadie, incluida la ultraderecha, aunque reconoce que no comparten valores con los que poder negociar un futuro gobierno. Tampoco el líder de VF, Jussi Halla-aho, está dispuesto a todo. «Estamos abiertos a colaborar, pero no a cualquier precio». En declaraciones al periódico 'Helsingin Sanomat' avanzó ayer que no creía posible que su partido «participe en un gobierno que no tenga un compromiso claro de reducir la inmigración

Mientras se desarrollan las conversaciones ejercerá en funciones el primer ministro Juha Sipilä, derrotado por unos electores hartos de apretarse el cinturón que han dado a su partido, Centro, el peor resultado de su historia: un 13,8% de los votos y 31 diputados, 18 menos que los que tenía. Consciente del desgaste de sus políticas de austeridad y debido a la incapacidad para llevar adelante su reforma sanitaria, el Gobierno en pleno presentó su renuncia el pasado 8 de marzo, aunque permaneció en funciones hasta las elecciones que ya estaban programadas para el domingo pasado.

El país se recupera de una noche electoral de infarto, que dio el triunfo a Antti Rinne por solo dos décimas

Preocupación en Bruselas

Esta situación animaba a los socialdemócratas a arrebatar el poder al centro, pero reconocían esperar un resultado más rotundo. «Si soy honesto, me esperaba una victoria más amplia, pero aun así hemos logrado nuestro primer triunfo electoral desde 1999», afirmó un exultante Antti Rinne ante sus seguidores la noche electoral. Jussi Halla-aho admitía también su sorpresa, pero por unos resultados que sobrepasaban las espectativas de su formación. Ya tenían 38 escaños y solo consiguieron uno más, pero a punto estuvieron de alzarse con el triunfo. «No esperaba este resultado, nadie esperaba algo así», dijo el líder de extrema derecha al confirmarse el escaso margen que le separó de la victoria y que respalda sus posición respecto a las políticas migratorias.

Bruselas mira con preocupación esta realidad, que puede alentar el bloque de partidos nacionalistas enfrentados al núcleo europeísta de la UE en las urnas el próximo mes de mayo. En vísperas de las elecciones a la Eurocámara, Antti Rinne cree que los ultras obtendrán buenos resultados pero confía en que los electores apoyen el discurso de paz y libertad de los demás partidos. Finlandia ocupará del 1 de julio al 21 de diciembre la presidencia rotatoria de la UE. Un interesante período político con un nuevo gobierno en Finlandia, un nuevo parlamento en Estrasburgo... y un Brexit para el 30 de octubre.